Obispo asesinado en Argelia, luz para el diálogo islámico-cristiano

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Monseñor Pierre Claverie, el obispo asesinado en Argelia en 1996, ha dejado con su vida dos sendas importantes para el diálogo entre musulmanes y cristianos: cordialidad y realismo.

ROMA, lunes, 22 noviembre 2004 (ZENIT.org).- Monseñor Pierre Claverie, el obispo asesinado en Argelia en 1996, ha dejado con su vida dos sendas importantes para el diálogo entre musulmanes y cristianos: cordialidad y realismo; constata un nuevo libro.

La obra, dedicada al obispo de Orán, ha sido escrita por Jean-Jacques Pérennès, O.P., profesor del Instituto de Estudios Orientales de El Cairo, responsable de los dominicos que viven en los países árabes. Durante diez años estuvo al lado de monseñor Claverie.

El libro se titula: «Obispo entre los musulmanes, Pierre Claverie, mártir en Argelia», («Vescovo tra i musulmani, Pierre Claverie, martire in Algeria», Città Nuova, pp. 396).

El volumen fue presentado el 18 de noviembre en el centro cultural de la embajada francesa ante la Santa Sede, San Luis de Francia, con la participación del autor; del arzobispo Michael L. Fitzgerald, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso; y de Vincent Aucante, director del Centro anfitrión.

Al tomar la palabra, monseñor Fitzgerald reconoció que «todas las cualidades enumeradas sobre el papel de un obispo las encontramos ciertamente en Pierre Claverie, en especial la amistad. Podemos decir que Pierre llevaba consigo la amistad. Era amigo de todos, y sabemos cómo es difícil la situación argelina».

«Ha sido un ejemplo cristiano, amaba a los miembros de su familia natural y de su familia religiosa, una amistad esta última conectada con el trabajo profesional y su ministerio pastoral», añadió el prelado británico.

Al explicar cómo monseñor Pierre Claverie logró entablar el diálogo entre el islam y el cristianismo, el padre Pérennès, declaró a Zenit: «Ha arrojado una luz original al encuentro entre cristianos y musulmanes, afrontando el diálogo de manera calurosa pero también realista, consciente de las dificultades del encuentro en cuanto a los dogmas de la fe».

«Daba prioridad a las relaciones humanas, aunque esta postura se nutría de fe y valor. Dio la vida por sus convicciones, en solidaridad con todos los argelinos, que sueñan en una Argelia futura abierta».

En cuanto a su amistad con monseñor Claverie, el autor afirmó: «Tengo tantos recuerdos que me unen a él. El más fuerte es el del día de mi ordenación sacerdotal. Y todavía me siento muy cercano a él. He escrito este libro para seguir dando voz a uno que han querido hacer callar asesinándolo».

Pierre Claverie, nacido en Argel, en 1938, en el barrio de Bab el -Oued, al que él mismo llamaba la «burbuja colonial», fue asesinado con una bomba el 1 de agosto de 1996, junto a su joven chofer musulmán, Muhammed Pouchikhi.

El dominico, que había dedicado toda su vida en favor del diálogo entre musulmanes y cristianos, tenía un tal profundo conocimiento del islam que, según informaba la revista católica británica «The Tablet» (10 agosto 1996), a menudo era consultado en esta materia por los mismos musulmanes.

Argelia sufrió el terrorismo del Grupo Islámico Armado (GIA) desde 1992 hasta el año 2000. En esos años, 19 religiosos o religiosas fueron asesinados en el país, entre ellos se encuentran siete monjes trapenses de Nuestra Señora del Atlas (Thibirine), además de monseñor Claverie.

El libro del padre Jean-Jacques Pérennès, originalmente escrito en francés, ha sido traducido al árabe y se prepara una versión en lengua inglesa.

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