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Operación Dudula en Sudáfrica: Crece la dinámica de pobres contra pobres

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La llaman Operación Dudula. Los inicios de «Dudula» se remontan al periodo poco después de que terminara el gobierno de la minoría blanca en 1994. Se autodenominan un «movimiento cívico» basado en una plataforma antiinmigrantes, con la palabra «dudula» que significa «forzar a salir» en zulú. Soweto, localidad donde nació este movimiento, estuvo a la vanguardia de la resistencia contra el apartheid y fue el hogar de Nelson Mandela, el primer presidente elegido democráticamente de Sudáfrica. Ahora, el municipio se ha convertido en el hogar del grupo antiinmigrantes más destacado del país. Dado que uno de cada tres sudafricanos está desempleado en una de las sociedades más desiguales del mundo, los extranjeros en general se han convertido en un blanco fácil.

El grupo antiinmigrantes sudafricano Operación Dudula se ha hecho famoso por asaltar negocios pertenecientes a ciudadanos extranjeros y obligar a cerrar tiendas.

Las manifestaciones, que han tenido lugar a finales de junio en Johannesburgo, Pretoria, Durban, Ciudad del Cabo y otros centros urbanos piden la expulsión inmediata de los inmigrantes. Aunque las manifestaciones sean pacíficas, grupos de inmigrantes han buscado refugio incluso en comisarías de policía para protegerse de posibles agresiones. Aunque la víspera (día 29 de junio) de las protestas la policía había anunciado que detendría a cualquier manifestante que portara armas, en los vídeos difundidos en las redes sociales pueden verse personas marchando con palos y armas blancas.

 

Sudáfrica es un receptor tradicional de migrantes empobrecidos de media África. Es una potencia continental favorecida por un capitalismo anglo que se ha aprovechado de la mano de obra barata para impulsar su economía.  En Sudáfrica se sitúa gran parte de la industria transformadora de los recursos minerales africanos.

La procedencia de los migrantes son países expoliados internacionalmente, a los que se les ha privado de todo, e incluso, se les ha impuesto una guerra.

La Iglesia Católica se posiciona

En los días previos, mons. Sithembele Anton Sipuka, arzobispo de Ciudad del Cabo y presidente del South African Council of Churches (SACC), había lanzado un llamamiento al diálogo para afrontar la ola de xenofobia que desde hace semanas tiene como objetivo a las comunidades extranjeras presentes en el país. El 24 de junio, también el presidente de la Comisión Episcopal de «Justicia y Paz», mons. Thulani Victor Mbuyisa, obispo de Kokstad, había invitado a la calma ante la jornada de hoy.

«Ante la proximidad del plazo del 30 de junio para la expulsión de todos los extranjeros indocumentados de Sudáfrica, hacemos un llamamiento a la calma y exhortamos a todos los participantes en las protestas contra la inmigración a abstenerse de cualquier forma de violencia contra los ciudadanos extranjeros y a respetar y defender el Estado de derecho», ha declarado mons. Mbuyisa.

El movimiento contrario a la inmigración se ha fortalecido a medida que aumentaban las tensiones en el mercado laboral, en un contexto marcado por un elevado desempleo y altos índices de criminalidad. Los inmigrantes son señalados cada vez con mayor frecuencia como responsables de las dificultades que afectan a la población sudafricana, especialmente a los sectores más pobres y marginados de la sociedad.

Desde hace semanas, miles de migrantes han abandonado el país o han sido repatriados por temor a actos de violencia y disturbios. Según estimaciones de los servicios de inteligencia sudafricanos, en las últimas semanas se han registrado más de 25.000 repatriaciones. Precisamente hoy está previsto el paso, a través del puesto fronterizo de Beitbridge, en Musina, provincia de Limpopo, de más de 150 autobuses con migrantes procedentes de Malaui, Zimbabue y Zambia.

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