Otra muerte en las obras del Mundial

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Un operario de 55 años fallece en los trabajos del estadio de Manaos, la séptima víctima. Las prisas y las exigencias de la FIFA provocan un clima de trabajo poco favorable a la seguridad de los trabajadores. Varios estadios se cobran víctimas mortales.

Las obras en los estadios brasileños que acogerán los partidos del próximo Mundial se han cobrado su séptima víctima mortal. Antônio José Pita Martins, un operario portugués de 55 años, falleció como consecuencia del golpe que había recibido horas antes después de que cayese sobre él una pieza de hierro de una grúa a las afueras del Arena Amazonia de Manaos, uno de los cinco recintos que aún no están terminados de cara al campeonato que comenzará el 12 de junio.

Pese al accidente, las obras no fueron paralizadas inmediatamente, aunque tras confirmarse la muerte se iniciaron las primeras movilizaciones. El Sindicato de los Trabajadores de la Construcción Civil (Sintrecomec) anunció su intención de convocar una huelga para el próximo lunes, aunque no descarta que se prolongue durante más días. Según el responsable de Sintrecomec, Cícero Custodio, la continuidad del paro dependerá de la evaluación de los bomberos y policía sobre la seguridad de la obra para los trabajadores. Según el dirigente sindical, es “imposible” que el estadio se entregue incluso a tiempo a la FIFA en marzo, cuando el organismo rector del fútbol mundial asumirá la administración del escenario.

La preocupación va más allá. Se teme que el recinto no esté acabado siquiera para la primera parte del Mundial…

Martins es el tercer trabajador que fallece en la construcción del estadio de Manaos. El primero, Raimundo Nonato Lima Costa, falleció en marzo, tras caerse de una altura de cinco metros mientras trabajaba en un andamio. En diciembre, Marcleudo de Melo Ferreira, de 22 años, se desplomó desde una altura de 35 metros mientras trabajaba en una grúa. El de Manaos no ha sido el único estadio en el que se han producido víctimas mortales. Las obras del Arena de Corinthians se cobraron dos vidas el pasado noviembre, después de que una estructura metálica se viniese abajo, lo que destruyó parte del estadio. En junio, en el estadio de Brasilia, un operario se cayó de una altura de 30 metros. Además, en el Arena Palestra de São Paulo el desplome de una de las estructuras que sostenía el techo del estadio provocó la muerte de uno de los trabajadores. Con la de Martins, son siete las víctimas mortales en los estadios brasileños en los últimos meses, si bien el Palestra de São Paulo no es una de las sedes que albergarán partidos durante el Mundial.

Las víctimas derivadas de las obras en los recintos no son el único problema que sobrevuela sobre la organización del Mundial de Brasil. Además, hay retrasos en obras de energía, aeropuertos, movilidad e infraestructuras viarias. Hace dos días, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) aseguró que de las 148 obras que prevén la ampliación de la red de transmisión de energía, 33 van con retraso. En un comunicado, aseguró que la exigencia de la FIFA de que los estadios y áreas adyacentes tengan el doble de alimentación de energía “posiblemente no será atendida”. En la última semana, Brasil sufrió apagones de energía en 13 Estados.

Autor: Beatriz Borges