Venezuela: Condenada a la Dictadura y al Hambre

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Nicolás Maduro ha declarado oficialmente la dictadura en Venezuela, explícitamente en una cadena nacional de televisión. En sus declaraciones, nada ambiguas, le ha dicho al pueblo que lo que no ha ganado el régimen con los votos lo logrará por las armas. Y lo de las armas iba en serio. Incluso la misma ONU ha apuntado la existencia de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones

Las protestas se iniciaron el 1 de abril después de que el Tribunal Supremo de Justicia emitiera dos sentencias: una que deja sin poderes a la Asamblea Nacional y otra que otorga nuevos poderes al mismo Tribunal Supremo y al Presidente. Todo esto, posteriormente avalado por la nueva e ilegal Asamblea Nacional Constituyente. Esta deriva autoritaria constituye un auténtico golpe de Estado que, ha propiciado, una serie de manifestaciones para exigir la liberación de todos los presos políticos, la apertura de un canal humanitario, el restablecimiento de la democracia, acabar con el hambre…

Venezuela es hoy una de las principales rutas de la droga a EEUU y Europa

Es casi imposible predecir cómo acabará toda esta cadena de acontecimientos. La mayoría de los que están en la cúpula civil y militar del poder “bolivariano”, están involucrados en el narcotráfico, en la industria del contrabando y en otros delitos de corrupción. Todos ellos tienen claro que la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos y otras instancias internacionales poseen evidencias de sobra para sostener esta certeza.

Venezuela es hoy una de las principales rutas de la droga a EEUU y Europa. Esto significa que hay miles de millones de dólares en juego. La cadena de intereses creados es demasiado grande como para pensar que van a soltarla sin fuertísimas contrapartidas.

Además, esto que podríamos llamar narco-estado, está condenando al hambre, a la violencia y a todo tipo de enfermedades al pueblo venezolano. La doctora Antonieta Caporale fue obligada a dimitir del Ministerio de Salud por publicar un boletín epidemiológico que la “revolución” no difundía desde el 2015. En él se daba a conocer la muerte de 11.466 niños en el año 2016 a causa de esta miseria. También reveló el aumento de enfermedades que habían sido erradicadas como la malaria, la difteria, o la fiebre amarilla entre otras.

La situación actual de Venezuela no se puede comparar con la de ningún estado Iberoamericano, sino con la de dictaduras como la de Zimbawue o incluso Corea del Norte, donde las castas que tomaron el poder absoluto del Estado no prescinden de ningún medio para mantenerse en el poder, aunque para ello tengan que infligir el mayor de los sufrimientos a sus pueblos.

Parece que la única opción que les queda es morir de hambre o luchar. Y, desde las auténticas experiencias de liberación, sabemos que la lucha sólo puede ser noviolenta.

El pueblo ha salido a la calle, a defender valientemente la democracia y el derecho a la vida, a una existencia digna. Los venezolanos han sufrido asesinatos y encarcelamientos absolutamente injustos, al margen de la Constitución y las leyes.

No podemos olvidar el papel que está jugando la Iglesia católica tratando de que esta legítima resistencia no se convierta en una guerra civil. No cabe duda de que este sacrificio del pueblo, que no admite el revestimiento de ninguna “ideología” ni de “derechas” ni de “izquierdas”, ha abierto una brecha a la esperanza.

En Venezuela no hay más espacio para el engaño y la mentira. Una vez más deben ir de la mano libertad y justicia si lo que queremos es una Venezuela fraterna

Editorial de la revista Autogestión

Puedes descargarte aquí un extracto del último número  Revista Autogestión 120

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