Santidad, gracias por visitar a nuestro país, esperamos mucho de su visita y entre otras nos gustaría destacar:
Su mensaje de esperanza para un mundo en guerra, con más de 50 guerras en el mundo, muchas de ellas olvidadas, para que todos exijamos «una paz desarmada y desarmante»
Su aliento en las luchas solidarias, en las calles y en las plazas, para fomentar un cambio en las conciencias y una conversión personal, ambiental e institucional…
Su mensaje de solidaridad con los migrantes empobrecidos, para que levantemos la mirada más allá del mar Mediterráneo o Atlántico, y sepamos traspasar el muro de la táctica política instrumental que corroe la sociedad sin atender a las causas de tanta miseria y tanta guerra que sufren los migrantes.
Su aportación que da continuidad y novedad a la Doctrina Social de la Iglesia (Magnifica Humanitas) actualizando los grandes problemas de la humanidad y las consecuencias de las nuevas tecnologías (Inteligencia Artificial)
Su reflexión sobre la dignidad humana, sobre la defensa de la vida (aborto, hambre, terrorismo, eutanasia…), sobre la necesaria fraternidad y la responsabilidad compartida de una sociedad, de una comunidad, hacia el bien común.
Su posicionamiento en favor del trabajo, que dignifica al ser humano, su vocación más profunda a construir con otros, a crear con otros, por encima de las imposiciones del lucro, el poder y el capital.
Su apoyo a las familias y niños que, también en nuestra patria, sufren marginación, pobreza y abandono.
Su bendición para los militantes cristianos, para que el Señor nos mantenga en fieles a su Iglesia y a los empobrecidos.
Sus oraciones para que sirvamos a la Iglesia desde nuestro carisma, con la vocación transmitida por tantos militantes cristianos pobres (Guillermo Rovirosa, Julián Gómez del Castillo, D. Tomás Malagón…). Para que nuestras plataformas sigan sirviendo a la sociedad como debe ser servida: promoción de militantes cristianos.
Desde el Movimiento Cultural Cristiano, ¡bienvenido!. Nosotros también oramos por las intenciones de su Pontificado.
¡Hasta mañana en el Altar!
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