AMENAZAS de DESLOCALIZACIÓN: TRABAJAR MÁS, GANAR MENOS

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El debate de aumentar la jornada laboral ha sido reactivado en los últimos meses por los jefes de las empresas multinacionales en la UE, que buscan aumentar su competitividad, mediante la imposición a sus empleados de un alza del tiempo de trabajo sin compensación salarial…



Por Francisco Sandalio
Fuente: Solidaridad.net

FUGA DE EMPRESAS

El debate de aumentar la jornada laboral ha sido reactivado en los últimos meses por los jefes de las empresas multinacionales en la UE, que buscan aumentar su competitividad, mediante la imposición a sus empleados de un alza del tiempo de trabajo sin compensación salarial. Como medio de presión, las empresas multinacionales empuñan la amenaza de deslocalizarse a países de Europa del Este, como Hungría, Eslovaquia y Polonia, que se unieron en mayo a los Quince, y donde los salarios son mucho más bajos que en resto de países europeos.

EL periódico Libération el 27 de agosto de 2004 afirmaba que «el chantaje mediante la amenaza de deslocalización o pérdida de empleo para conseguir que se acepte un alargamiento de la jornada de trabajo no sólo ha tenido éxitos en Francia. Casi todos los países europeos se han visto afectados. En Alemania, Volkswagen y Siemmens ya han anunciado su voluntad de aumentar la duración de la semana laboral. La epidemia se ha extendido a Holanda, cuyo ministro de Economía, Laurens Jan Brinkhorst, generó polémica al afimrar que la semana de 40 horas debería “volver a ser la norma” en vez de 38 horas actualmente. En Bélgica, una empresa siderúrgica con problemas ya ha anunciado que quiere que sus trabajadores laboren 40 horas semanales en vez de 36 sin aumentar sus salarios. En Suecia, uno de los grandes empresarios resume la situación así: “en los nuevos países de la UE, se trabajan de 45 a 50 horas semanas. El trabajo es un producto de lujo, aquí es un derecho”.

Pese a que estas amenazas han sido denunciadas por los sindicatos europeos como un «chantaje» inadmisible, la lista de empresas que declara una próxima deslocalización aumenta cada día, así como la lista de aquellas que anuncian una extensión del tiempo de trabajo sin compensación salarial.

OPEL, la filial alemana del grupo estadounidense General Motors se ha sumado también a la oleada de industrias alemanas que han empezado a exigir recortes salariales a sus plantillas para afrontar «la pérdida de competitividad». El gigante alemán de la electrotécnica Siemens (el primer grupo industrial del país) amenazó en junio con suprimir miles de puestos de trabajo en Alemania o trasladarlos al exterior, principalmente al este de Europa, donde los salarios y los costos sociales son más bajos. Para evitar la deslocalización, los trabajadores de dos fábricas de Siemens aceptaron el paso a 40 horas semanales (contra 35 horas antes) sin compensación, contra el compromiso de la dirección de renunciar a su proyecto de delocalización de 2 mil empleos en Hungría. Mercedes Benz y Volkswagen emblemas del sector de automoción se han replanteado también las condiciones laborales argumentando la imposibilidad de mantener el nivel de remuneraciones de los últimos años. Congelaciones salariales, reducción de plantillas, supresión de pagas extraordinarias son algunas de las medidas que las factorías han impuesto a los trabajadores. Los gestores de la multinacional Volkswagen han apostado por una reestructuración de plantilla que debería afectar al menos al 30% del personal para que la actividad industrial pudiera mantenerse en Alemania. Los trabajadores de Daimler Chrysler han aceptado un aumento de las horas de trabajo semanales, en este caso paulatino y sin cifras finales concretas, y una moderada reducción salarial (3% de promedio), para conseguir un compromiso de la empresa que mantendrá, al menos hasta el año 2012, los puestos de trabajo de que dispone en el país.

En Bélgica, la empresa siderúrgica Marichal Ketin, en aprietos financieros, declaró hace unos días su intención de que sus empleados trabajen 40 horas por semana, contra 36 actualmente, sin aumento de salario. Asimismo, en Francia, los empleados de la fábrica Bosch en Vénissieux (centroeste) aceptaron aumentar las horas de trabajo, para que la dirección no se lleve la empresa a otro país del centro de Europa. En Suecia, varios directores de empresa (entre ellos el presidente de la firma ABB Suecia, Sten Jakobson, y Leif Oestling, patrón del constructor Scania) insisten que los suecos deben trabajar más. En Holanda, los presidentes del gigante Philips, y de ABN Amro, primer banco del país, reclamaron a su vez el regreso a las 40 horas semanales. «En los nuevos países de la Unión Europea se trabaja entre 45 y 50 horas por semana. Allá, el trabajo es un producto de lujo, aquí (en Suecia) es un derecho», lamentó recientemente Oestling.

En Holanda, el debate se calentó a finales de julio, con unas polémicas declaraciones del ministro de Economía, Laurens Jan Brinkhorst, que afirmó que la semana de 40 horas (contra 38 actualemente) debía «volver a ser la norma» para sostener la economía. El mismo argumento fue desarrollado en Francia por el ministro de Economía Nicolas Sarkozy, qui estima que las empresas deben poder aumentar el tiempo de trabajo para poder beneficiarse plenamente de la recuperación económica en curso. Para apoyar su argumentación, el ministro francés de Economía destaca asimismo el peso en el presupuesto del Estado de las reducciones de las cargas otorgadas a los empresarios cuando la semana pasó a las 35 horas. Pero se enfrenta a la oposición unánime de los sindicatos, que temen un alza del desempleo, e incluso a la del jefe de Estado francés, Jacques Chirac, para quien la semana de 35 horas es un «logro» de los trabajadores.

Rodrigo Rato, presidente del FMI, ha planteado la receta de aumentar la jornada laboral y afirma que » indudablemente la capacidad de competir tiene que ver con muchas cuestiones y, entre ellas, con la cantidad de horas que se trabaje. Estamos hablando de jornadas laborales en el mundo occidental muy moderadas, de entre 35 y 40 horas. Se está planteando que las personas tengan obligaciones de aceptar trabajos y de que sean conscientes de que no pueden estar financiando su consumo a base de los presupuestos sociales»… «Europa tiene que aprovechar el momento de expansión económica para hacer reformas laborales». (El comercio digital 20-08-2004)

LA FUGA DE EMPRESAS EN ESPAÑA

En España se han dado casos sonados, como los de Samsung, Lear, Valeo, Levi´s o Fontaneda… Cataluña aplicará leyes en el mismo sentido que Europa. La Unión Euopea dicta normas para recuperar las ayudas públicas concedidas a las empresas que se instalen en su suelo en caso de que decidan huir a otras zonas económicas en un plazo inferior a siete años. Los sindicatos de las empresas automovilísticas en España , el sector más afectado por las deslocalizaciones, insisten en negociar acuerdos a largo plazo con las empresas que eviten las fugas prematuras. Son las nuevas recetas contra la deslocalización. La exigencia de devolver las subvenciones públicas en caso de deslocalización parece lógico para evitar el abuso que producen casos como los de Samsung, que desmanteló sus fábricas en Cataluña a pesar de sus beneficios, pero no olvidemos que también considerarán las multinacionales un factor para invertir el no tener esta exigencia… Los sindicatos aceptan ya con pocas reservas negociar condiciones de competitividad o flexibilidad laboral. La editorial del diario neoliberal El PAIS afirmaba que se puede y debe negociar sobre todo:
«Las economías industrializadas no pueden competir con países como la República Checa o China en términos de costes laborales más bajos e impuestos más reducidos; sólo puede hacerlo si ofrece más valor añadido por unidad de producto. Y para ello es imprescindible aumentar la formación de las trabajadores y la utilización de nuevas tecnologías aplicadas a la producción….En Alemania, incluso se exponen públicamente, aunque el debate sea enconado, propuestas para aumentar la jornada semanal a 40 horas. Todos los pactos laborales, en España o en Alemania, deberían seguir dos principios básicos: se puede y se debe negociar sobre todo, pero no deberían aceptarse retrocesos en los beneficios sociales básicos.»(El PAIS 8-08-2004)

AUMENTAN LAS HORAS LABORALES, PERO BAJA LA CREACIÓN DE EMPLEOS

Aumentan las horas laborales, pero baja la creación de empleos según el informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT). Sobre las tendencias de empleo es contundente: en el mundo el desempleo está en alza, al igual que las horas laborales. En los países del Norte: un empleado estadounidense trabaja un promedio de 1.904 horas al año; un alemán, 1.720; un español, 1.767; un italiano 1.765; un británico 1.694; y un francés 1.605. Los que más trabajan, sin embargo, son los suizos, con 1.895 horas por año. Las grandes economías mundiales replantean sus estrategias sociales. Según una reflexión del Instituto Alemán para la Investigación Económica: La Europa de primer mundo creó una “una sociedad del ocio, que se contrapone a la de Europa del Este y a la estadounidense. Y como ahora el modelo no funciona, habrá que repensarlo todo”.

La competitividad de la era de la globalización, están castigando a los trabajadores de la industria europea que cada día les cuesta más mantener sus puestos de trabajo. El gobierno francés ultima un paquete de medidas fiscales destinadas a frenar la deslocalización que presentará a las autoridades de la Unión Europea. La reducción del impuesto de actividad industrial a empresas consideradas «frágiles» y ventajas fiscales para las empresas que relocalicen, son algunas de las medidas que la Unión Europea está planteándose. El aumento de la jornada laboral o la disminución del nivel salarial están siendo asumidos incluso por los sindicatos más recalcitrantes para salvar sus puestos ante el desmantelamiento salvaje de factorías. Los sindicatos alemanes, están dispuestos a negociar, al menos en determinados sectores, una flexibilización del mercado laboral a la medida de los deseos de las grandes patronales y de los proyectos de reforma esbozados por el Gobierno de Gerald Schröder. No olvidemos que el Gobierno de Schröder tenía pensado, desde hace tiempo, la reducción histórica de la jornada laboral a 35 horas semanales. Este debate ha sido eliminado de la opinión pública de un plumazo haciendo ver lo inevitable de esta decisión….

TRABAJO SOBRE CAPITAL

Los productos del Norte ya no se diferencian demasiado en calidad con los fabricados por países con costos mucho más bajos e incluso esclavos. Ya hay empresa multinacionales en el Tercer Mundo con tecnología punta y mano esclava. La amenaza de la deslocalización, pues, planea sobre los países que mejores condiciones salariales han ido logrando en las últimas décadas. En una economía globalizada las multinacionales ya no tienen apenas oposición y no dudan en buscar la máxima producción al mínimo coste y en las mejores condiciones. ¿Cuándo nos daremos cuenta que ya el hambre, la esclavitud y sueldos de miseria del Tercer Mundo tiene que ver con el paro, la precariedad laboral y pérdida de conquistas sociales del Norte?. Ynada de lo que ocurra en el mundo me debe ser ajeno. Vivimos en un único mundo internacionalizado donde la «ciencia económica», que debería estudiar la mejor distribución de los bienes necesarios para toda humanidad, sirve como fundamento del pensamiento único neoliberal de los poderosos contra los débiles. El «socialismo» (socialismo es solidaridad) y los sindicatos europeos tradicionales han muerto y están en pequeñas batallas nacionalista y concertadoras para mantener por algunos años más los puestos de trabajo y su jubilación, aunque se les nieguen a sus hijos…

Trabajo sobre capital, la economía al servicio de la persona, la solidaridad internacional… son más necesarios que nunca. Una democracia real exige una democracia económica y de ello depende que la humanidad encuentre caminos de esperanza en esta cultura de opulencia y de muerte, donde 4/5 partes pasan hambre y miseria … El mundo será autogestionario (democrático, solidario, internacionalista) o no será… O construimos una nueva cultura solidaria o habrá más hambre, más paro y precariedad, más esclavitud infantil… más desesperanza.


¡ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO!
¡ ASOCIACIÓN INTERNACIONALISTA O MUERTE!