El curso Norte-Sur ha comenzado con una reflexión sobre las más de 50 guerras en el mundo y su relación (causas) con el robo a los más pobres. Pablo Matute, militante del Movimiento Cultural Cristiano, aterrizó sobre la situación de los distintos continentes y en los variados recursos naturales en disputa, sobre todo aquellos relacionados con la transición verde.
Dos datos de partida:
Al menos 117 millones de personas sufren hambre a consecuencias de guerras y conflictos armados locales o guerras civiles.Se estima que 460 millones de niños han conocido las guerras o la violencia armada.
En medio de este terrible escenario ha repuntado la venta de armas con suculentos beneficios para las grandes empresas en connivencia con los gobiernos, usando incluso sobornos encubiertos… Esta «paz armada» se va a pagar con los impuestos de los más humildes, se hará a costa de los servicios sociales, de la sanidad, de la educación… Mientras tanto, grandes inversores verán subir exponencialmente sus beneficios.
También aparecen en este escenario de guerra: armas en el mercado negro, comercio de las mafias y bandas, así como la organización de ejércitos privados de mercenarios que mueven millones de dólares y miles de soldados.

La codicia, el poder y la necesidad de dominio son el motor de este movimiento belicista inducido desde el poder.
Frente a todo esto, la Iglesia y el Papa se manisfiestan claramente por una paz desarmada y desarmante y conta la banalización de las guerras.

Otra reflexión ha sido la de D. Manuel Sánchez párroco de Los Pajaritos en Sevilla. Una aportación hecha desde la vida entre los pobres, vida en las periferias de la ciudad (Sevilla), dónde se produce la alegría de vivir la fe en medio tanto dolor, Jesús sale al encuentro de la Comunidad a pesar del abandono institucional y de la agresión permanente. Manuel ha abierto su corazón (experiencia) y su itinerario espiritual en este encuentro que sigue teniendo con los más pobres. Gracias.
Por último D. Juan Erviti, doctor en farmacia, nos ha mostrado con elevado rigor, la sinrazón de las políticas sanitarias que se someten al negocio y marketing farmacéutico, beneficiándose del dinero público de forma escandalosa.

La salud queda relegada al beneficio, y muchos de los ensayos clínicos no son evaluados de forma fiable y científica por parte de los organismos que lo deben hacer.
No se puede ocultar a la mayoría de la población la verdadera eficacia de algunos medicamentos. Para finalizar puso en solfa las políticas del COVID, desde un profunda investigación realizada en equipo con otros profesionales.
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