Comunicado de apoyo a Monseñor Luis Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, y defensa de la libertad de expresión y la regeneración ética.
A LA ATENCIÓN DEL GOBIERNO DE ESPAÑA
Por medio de la presente comunicación nos dirigimos al Gobierno de España con absoluta firmeza, para manifestar nuestro más enérgico respaldo a Monseñor Luis Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, ante la campaña de ataques y críticas desmedidas de la que está siendo objeto a raíz de sus recientes declaraciones públicas.
Monseñor Luis Argüello clausuró el pasado 9 de julio de 2026 en la Fundación Pablo VI, el curso titulado «El colapso de la democracia». Durante su discurso, Argüello rescató una célebre reflexión de San Agustín (también utilizada en su día por Benedicto XVI) para advertir sobre la pérdida de valores morales en las instituciones, señalando que «cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones, a las pruebas me remito».
Las palabras de Monseñor Argüello, en las que señalaba la necesidad imperativa de contar con un Estado libre de corrupción y unas instituciones transparentes, no solo son legítimas, sino que apelan a un principio ético universal que comparte la inmensa mayoría de la ciudadanía española, independientemente de sus creencias o adscripción ideológica.
Consideramos profundamente preocupante que la legítima exigencia de ejemplaridad pública sea recibida con hostilidad institucional o reproches políticos. En una democracia madura y plural, se debe recordar lo siguiente:
La libertad de expresión e institución: La Iglesia Católica, al igual que cualquier otra institución de la sociedad, tiene el pleno derecho y el deber moral de pronunciarse sobre los principios éticos que sostienen la convivencia pacífica y el Bien Común.
La corrupción como mal común: La lucha contra la corrupción y la defensa de la limpieza en la gestión pública no son patrimonio de ninguna sigla política, sino un mandato constitucional y un pilar democrático básico. Recordar este principio moral no constituye una injerencia, sino un servicio a la verdad y a la salud democrática del país.
El valor del diálogo constructivo: La descalificación sistemática de las voces discrepantes o críticas debilita el tejido democrático. Monseñor Argüello ha ejercido su labor pastoral y civil desde el respeto, invitando a una reflexión necesaria sobre la regeneración moral que nuestra sociedad demanda.
Por todo ello, solicitamos al Gobierno de España que cese en las dinámicas de confrontación hacia el Presidente de la Conferencia Episcopal, y que reciba sus palabras no como un ataque, sino como lo que son: una llamada sincera a la responsabilidad, la honestidad y el compromiso ineludible con el bien común de todos los españoles.
Movimiento Cultural Cristiano
En Madrid, a 11 de julio de 2026.
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