Curso de educadores desde la pedagogía crítica y solidaria

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Reflexiones sobre el curso de educadores del Aula de verano ´MALAGON-ROVIROSA´ (en la Casa Emaús de Madrid)del 17 de agosto a las 17 horas al 22 de agosto a las 14 horas, planteará los grandes problemas de educación desde la pedagogía crítica o solidaria. Inscríbete al curso (Educación y solidaridad) PLAZAS LIMITADAS. Información en el 91 373 40 86


 

Reflexiones sobre el curso de educadores del Aula de verano «MALAGON-ROVIROSA» (en la Casa Emaús de Madrid)del 17 de agosto a las 17 horas al 22 de agosto a las 14 horas, planteará los grandes problemas de educación desde la pedagogía crítica o solidaria. Inscríbete al curso (Educación y solidaridad) PLAZAS LIMITADAS. Información en el 91 373 40 86

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En esta reflexión, que está en la base del curso de educación, queremos partir de hacernos PREGUNTAS SENCILLAS QUE NOS PARECEN BÁSICAS. Creo que todo educador que quiera serlo hoy debe responderlas. Y cuando digo todo educador digo prácticamente todo el mundo porque todos tenemos responsabilidades educativas directas o indirectas. Pero digo muy especialmente quienes realizan esta labor conscientemente. Las cuestiones básicas son las siguientes:
1. – Contexto educativo actual. El mundo en el que viven nuestros hijos y nosotros.
2. – ¿Quién educa a los niños y jóvenes realmente hoy?. Sujetos de este proceso: Educadores y Educandos.
3. – ¿Para qué se está educando a nuestros niños y jóvenes hoy?. Finalidad educativa. Y, al hilo de la reflexión. ¿Se le está educando para integrarlos en el mundo que hay o para convertir el mundo existente en un mundo solidario? (Solidaridad, históricamente, desde el punto de vista de los débiles a los que queremos servir es “compartir hasta lo necesario para vivir”. Es algo más que un valor específico, implica todo un modelo de persona y de sociedad)
4. – ¿Cómo se está educando a nuestros niños y jóvenes?. Estilos y metodología.

De las respuestas a estas preguntas podremos sacar importantes reflexiones para nuestra acción educativa. Estas son algunas respuestas que se están dando a estas preguntas en las reflexiones que nos hace la llamada pedagogía crítica o solidaria.

1.- Contexto educativo: Un mundo en guerra. En guerra de los poderosos contra los débiles. No lo vamos a desarrollar pero lo constatamos a cada momento. Los poderosos tienen un especial control sobre nuestras vidas. No hay contexto en el que no se produzca esta subordinación de los débiles a los intereses de los fuertes. Este contexto debiera condicionar cualitativamente todo nuestro planteamiento educativo. Educar no para integrar sin más, neutralmente, en un contexto social neutro. Cuando se educa, consciente o inconscientemente se toma partido. Educar para la solidaridad es tomar opción educativa por los más débiles en un mundo que se plantea la lucha a muerte contra ellos para hacer prevalecer la voluntad de los más fuertes. Educar para la solidaridad es preparar para una batalla, para la militancia tal y como propugnaba nuestro gran educador Pablo Freire, y por lo tanto para valores combativos. Educar para la solidaridad implica admitir y reconocer que estamos condicionados por un terreno no neutral en el que las posibilidades de elegir por todos no son reales. Es decir, dejar elegir o no elegir es situar la decisión en los fuertes. El mundo enriquecido del primer mundo presenta el escenario amable de este contexto educativo: niños comidos, con casa, tele, plazas escolares aseguradas hasta mínimo los 16 años, familias más o menos o núcleos familiares, poder adquisitivo para actividades extras, entornos urbanos asfaltados, con servicios, etc. El mundo empobrecido presenta mucho más claramente esta función selectiva y clasista de una escuela que mima a los más privilegiados y expulsa a los no privilegiados de ellas.

2.- Sujetos educativos. En este momento educa más (es decir, configura de manera real las informaciones, los saberes, las formas de vida y la elección de decisiones; las formas de pensar, de sentir y de actuar) y a más gente, el conjunto de instituciones que llamamos genéricamente LA CALLE que LA FAMILIA, LA ESCUELA Y LAS INSTITUCIONES PARA-ESCOLARES. Si hay que darlo estadísticamente, en una proporción 80/20. Entendemos por CALLE, estructuralmente, a todos aquellos lugares que el poder económico y el estatal despliega informalmente para transmitir sus “contenidos”: la televisión, las películas, las bibliotecas, las revistas, los juguetes, los anuncios, los juegos de vídeo, los libros, los deportes, el espacio urbano y los centros comerciales, etc. Son estas instituciones comerciales, del mercado, los principales profesores de nuestros hijos. Ellas son el auténtico SUJETO EDUCATIVO, el eje del sistema educativo. No hay más que fijarse en quién tiene una auténtica autoridad sobre lo que dicen, hacen, sobre cómo visten y viven nuestros niños y jóvenes. Las demás instituciones están en proceso de subordinación, son más “agentes” educativos que sujetos educativos reales. LA FAMILIA, por muchos motivos, ha casi desaparecido en muchos ámbitos de la vida de nuestros niños, pero desde el punto de vista educativo lo que la caracteriza es que ha dimitido de su función educativa primaria convirtiéndose en un agente más de la CALLE. LA ESCUELA Y EL APARATO EXTRAESCOLAR sirven claramente a las finalidades del sistema dominante. Ninguna se plantea la Solidaridad como una construcción configuradora de la persona y de la sociedad y todas se la plantean como un valor entre otros, un poderoso engrasante de una maquinaria segregadora de miseria en serie que sin ese “engrasante” dejaría de funcionar.
Desde otro punto de vista, la respuesta a quién educa hoy se puede dar de otra manera: educan las PERSONAS, LOS AMBIENTES Y LAS INSTITUCIONES. Pero al igual que hoy el factor clave en el conjunto de agentes que educan lo constituye la CALLE (es decir, las empresas transnacionales), desde este otro punto de vista, el agente clave de estos tres planos educativos lo constituyen las INSTITUCIONES, al servicio de las cuales están los ambientes y las personas. Instituciones que operan directa e indirectamente al servicio de las grandes empresas transnacionales y sus intereses (afán de poder y de lucro) y que educan al sujeto que satisfaga su afán de poder y de lucro.
En resumen, el sujeto educativo actual le caracterizan las siguientes notas: es un SUJETO INFORMAL, DESPERSONALIZADO y tremendamente INSTITITUCIONALIZADO. Y la institucionalización es transnacional y uniformadora en su esencia pero tiene perfectamente estudiado que las gigantes estructuras que dominan a plano planetario no funcionan sin la configuración a juego de las pequeñas estructuras y ambientes o microclimas en las que transcurre la vida cotidiana.

3.- Finalidad educativa: Modelo de persona y de sociedad. Es evidente, por los frutos, que no están saliendo generaciones solidarias de nuestros entornos educativos reales y formales sino más bien lo contrario. Por más que las tipologías de los jóvenes incluyan una categoría de jóvenes “solidarios” y metan en ella a los XXX “voluntarios”, lo cierto es que estamos en los niveles más bajos de asociacionismo sociopolítico en los jóvenes de toda nuestra historia. Lo que se está produciendo son personalidades tremendamente individualistas, hedonistas y egoístas pero de una gran debilidad, de una gran fragilidad, tremendamente manipulables, gregarias, pandilleras y de gran agresividad. Esto ya lo conocemos muy bien.

4.- Metodología y estilo educativo. El sistema mundial está tratando de imponer un estilo educativo en todos los ámbitos formales, es decir, en los que pudiendo educar no educan (familia, escuela, otras instituciones para-escolares): el estilo no autoritario, indulgente y permisivo. En su versión más refinada y culta, se trata de un estilo democrático, inductivo, razonador, afectuoso. En su versión menos culta se trata simplemente de un “dejar hacer, dejar pasar” porque yo ya tengo bastante con mis problemas. Pero el estilo real con el que educa LA CALLE (y ya hemos dicho lo que entendemos por tal), no nos engañemos, es tremendamente autoritario. Puedes machacar a tu padre y a tu madre, a tu profesor, al cura o a la monja (rabino o iman, o lo que sea), al adulto, a toda AUTORIDAD que no sea la suya, la del consumo, la del sistema. Todo es relativo, todo es consensuable, todas las decisiones están sujetas a revisión, son adaptables… menos su Poder, que está dispuesto a defender con la fuerza si es preciso.