Ejercicios espirituales «Camino de Conversión» Aula Malagón-Rovirosa

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Archivo-Eucaristía Aula Malagón-Rovirosa

Personas de toda España, laicos, matrimonios, sacerdotes, consagrados, nos encontramos unos días en el Monasterio de Soto Iruz (Cantabria) acompañados por Mons. Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española. Hemos acudido a la llamada de Jesús y sentimos una presencia singular suya cuando nos reunimos en su nombre.

Monseñor D. Luis Argüello

Como a Elías, el Señor nos llama a salir de la cueva en la que estamos encerrados, especialmente en este tiempo de pandemia universal, y subir a la montaña para ponernos de cara a Dios, como somos, de frente, con toda nuestra miseria.

No se trata de aprender cosas nuevas, sino de caer en la cuenta de cosas que ya sabemos: ¡Comprendí!

Hemos venido a plantearnos la CONVERSIÓN. Los Ejercicios han de llevarnos a la permanencia en la conversión. ¿Qué nos dice, qué nos pide el Señor en este momento concreto de mi vida y de nuestra vida colectiva?

El silencio y la oración de estos días nos ayudará a plantearnos lo siguiente:

  • ¿Yo quién soy, para qué estoy aquí, qué busco? ¿tengo clara mi identidad, mi vocación? Una identidad insegura llega a conductas incoherentes. Maduramos cuando nos identificamos con nuestra vocación, si no, no es posible vivir en paz.
  • Descubrir los desajustes que hay en mí mirando a Jesús. Desajustes con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos.
  • Cómo tengo enfocada mi vida. Dos formas de enfocarla:

– Vivir a mi aire. YO en el centro de mi vida, planteándome una conversión a mi medida. Incluso en el terreno apostólico (la misión que yo quiero, con las personas que yo quiero, donde yo quiero…).

– La vida como RESPUESTA a la llamada de Dios. DIOS en el centro. Cristo en el centro. Los empobrecidos también como Palabra de Dios. Plantearme siempre ¿qué dice la Iglesia sobre esto? Ella nuestro criterio de discernimiento más fiable. Obediencia a la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo. ¿Voy por mi cuenta, incluso en el terreno apostólico, o voy respondiendo a lo que Dios quiere de mí? ¿Qué papel tiene en mi vida la obediencia, la entrega, el despojamiento de mí mismo?

Vamos a vivir una experiencia intensa poniéndonos delante de Jesús con nuestra vida. ¿Qué hay en mí que a ti, Señor, no te gusta? ¿Qué me pides y quieres de mí en este momento? Mírame y cúrame, ¿hay algo que no hago bien y no me doy cuenta?

Dios es siempre fiel. Estemos donde estemos en el camino dejémonos coger por el  abrazo del Padre representado en los brazos crucificados de Cristo.