El número de migrantes menores no acompañados creció un 62% en España

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Centros al triple de su capacidad, menores que se fugan en cuanto pueden, falta de atención psicológica y sanitaria adecuada. Los inmigrantes menores no acompañados, los conocidos como mena, se han convertido en el eslabón más vulnerable de la cadena migratoria. Entre el 2015 y el 2017, el número de estos menores se incrementó en un 62% en España. Y aunque se buscan medidas de urgencia para habilitar espacios donde acogerlos, el déficit sigue estando en la calidad de la atención que reciben, denuncia Unicef.

En lo que va de año, van ya más de 3.000 menores, el grueso de ellos por Cádiz. Una cifra que Unicef eleva a 6.475 chicos. A día de hoy, solo en La Línea, con 24 plazas, hay más de 200, de ahí que la Junta de Andalucía pida solidaridad al resto de regiones para afrontar la situación. El mismo mensaje que lanza Cataluña, destino intermedio y que desde enero ha recibido 1.451 menores.

“Son niños antes que extranjeros”, recordó el director del Comité Español de Unicef, Javier Martos, “debemos ser extremadamente cuidadosos en la atención y protección” de estos menores. Y ponía el acento en mecanismos que permitan “derivaciones ágiles y eficaces a recursos adecuados de otras regiones”.

La entidad explica que la permanencia en estos centros sobreocupados o la incertidumbre por la deficiente atención pueden tiene consecuencias negativas. Empezando por un empeoramiento de su estado emocional y psicológico y la adopción de conductas de riesgo hasta el recurso a traficantes, la captación por redes de trata, las fuga o la explotación.