¿Es que África no existe?

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En esta sociedad nuestra asisto perpleja a esa ‘realidad’ de que África no existe, de que África no cuenta… Sus muertos no valen tanto como nuestros muertos. Sus enfermedades no son tan importantes ni tan letales como las nuestras. Sus problemas: ¡cómo van a ser como nuestros problemas! Nuestros problemas sí que son problemas. Ellos, ‘pobrecitos’, sólo se mueren de hambre. Y es que son unos vagos.

Por María Jose
De UMOYA
Boletín Misioneros Javerianos (julio de 2004)

En los periódicos, en las revistas, en la televisión, África es un continente que apenas existe. ¿África no existe?

En esta sociedad nuestra asisto perpleja a esa «realidad» de que África no existe, de que África no cuenta… Sus muertos no valen tanto como nuestros muertos. Sus enfermedades no son tan importantes ni tan letales como las nuestras. Sus problemas: ¡cómo van a ser como nuestros problemas! Nuestros problemas sí que son problemas.

Ellos, «pobrecitos», sólo se mueren de hambre. Y es que son unos vagos.

¿Me estoy pasando?
Sé que nada de lo que digo es falso. Lo único que me falta es matizar que no meto a todo el mundo en el mismo saco. Y es que, como en otras muchas cosas, producen más ruido los que hacen el mal, y apenas se sabe de los que están colaborando en «otro mundo posible», sin salir en los titulares ni en las portadas.

¿Y por qué este artículo? Porque veo cómo se silencian en los periódicos las causas de una guerra que lleva casi cuatro millones de muertos. Cuatro millones ¡oiga! ¡Cuatro millones! Que por ahí anda la población de Madrid. Que nos mataron a doscientos y se nos desgarró el corazón. Que se nos mueren en Irak y gritamos ¡No a la guerra! Oiga, ¿qué guerra? ¿0 es que la que asola medio continente africano no es guerra? A lo mejor van ellos y se mueren solitos, porque sí, porque les apetece, porque les dio la gana ponerse en el camino de una bala que se paró sola… o porque quisieron probar a ver qué ocurría si pisaban una mina, o porque les apetecía que les quitaran los órganos de dentro para ver cómo se vive con algo menos de peso. Como a los europeos nos preocupa tanto eso del sobrepeso…, pues es que a los de ese continente también les pasa lo mismo.

Repito mi pregunta

¿Qué guerra? ¿No habrá nadie que ahora, después de la vuelta de nuestros soldados de Irak, se siga poniendo la pegatina de «No a la guerra»? ¿Habrá algún periódico que quiera contar que en los Grandes Lagos -Républica Democrática del Congo- se fomenta el racismo, se fomenta la lucha entre etnias y se proporcionan armas a los contendientes de ambos lados para poder apropiarse de las riquezas del subsuelo: diamantes, petróleo, Coltán…?

Coltán, ese mineral que casi nadie sabe lo que es, pero que resulta muy bueno para fabricar misiles teledirigidos y para la navegación espacial y… para los teléfonos móviles. Sí, sí, que cuando alguien se cansa de uno y lo tira y se compra otro, o le regalan otro. Las empresas están favoreciendo que la guerra se mantenga. Pregunto: ¿cuántas vidas cuesta uno de nuestros teléfonos móviles?

Y quien no se lo crea que lea Naciones Unidas, que lo puede decir más alto, pero más claro no lo creo; hasta con nombres y apellidos. Realmente me quedo con la pregunta: ¿será que África no existe para este mundo nuestro?