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ROCK E INJUSTICIA SOCIAL: ¿REBELIÓN SIN REVOLUCIÓN?

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Por José Manuel Cidre. Psicólogo clínico

Desde siempre, la poesía, el arte y, por supuesto, la música han sido vehículos de expresión de sentimientos. Siendo el rock una de las más importantes manifestaciones culturales del último siglo, es interesante repasar como a lo largo de su historia se ha hecho eco del dolor de las víctimas de la violencia y asimismo como, habiendo estado identificado con la juventud, ha reflejado con facilidad la rebeldía típica de esta, aunque veremos que rebelarse no siempre implica plantear una transformación structural profunda.

Publicado en la revista solidaria Autogestión

Los orígenes

Es ya de sobras conocido que el origen del primitivo rock’n’roll se halla en el mestizaje realizado en EEUU a principios del siglo XX entre géneros de diferente origen racial.

El blues, de clara raigambre negra y en el que se respiraba el sufrimiento de la esclavitud y la opresión, junto con el gospel con el mismo sustrato étnico pero de carácter marcadamente religioso y el rythm and blues de ritmo más acelerado y bailable, se amalgamaron con el country de origen irlandés y blanco, dando a luz a una criatura que, con una compleja evolución como veremos, iluminaría muchísimos corazones prácticamente hasta la actualidad.

Los árboles del sur dan frutos extraños / Sangre en las hojas y sangre en la raíz / Cuerpos negros balanceándose con la brisa del sur / Extraña fruta colgando de los álamos («Strange fruit», Billy Holiday).

Yo uso el negro por los pobres y los golpeados / Viviendo en el lado desesperado y hambriento de la ciudad…Yo uso el negro por aquellos que nunca leyeron / O escucharon las palabras que Jesús dijo / Sobre el camino hacia la felicidad a través del amor y la caridad… Hasta que las cosas sean más luminosas, soy el hombre de negro. («The Man in Black», Johnny Cash).

Vemos pues, que el rock’n’roll llevaba en los genes el quejido de los pisoteados, aunque desde ahora podríamos preguntar a Johnny Cash y preguntarnos; ¿Qué se puede hacer para que las cosas sean más luminosas?

El rock’n’roll de los 50

Pronto, el nuevo género concitó las simpatías del público, pero también de la industria. Y aquí se halla el origen del gran dilema que en adelante arrastrarán las bandas y músicos de rock a la hora de hacer denuncia social, que su mensaje pueda sortear las censuras. Dicho de otro modo, para vivir de la música necesitas dos cosas; poder tocar en directo y poder grabar, pero resulta que las discográficas y los circuitos de locales de conciertos son parte del mismo sistema capitalista que a veces se quiere denunciar. ¿Qué salida hay para esto?

Pero no nos adelantemos, estamos en los 50 y la mayor parte de la población acaba de salir de una guerra mundial y no quiere que le recuerden problemas. Los temas de amor y de invitación a la diversión abundan en las radios (La Bamba, Jailhouse Rock…). Veinte años después, Barón Rojo entonará aquello de que; al principio fue solo bailar / todos alrededor de un reloj / pero nadie supo adivinar / que sería el idioma mejor («Larga Vida al Rock’ n’ Roll»). Aún así, podemos citar algún que otro tema con trasfondo social;

Me hiciste trabajar, jefe / Trabajando las 24 horas del día / Quiero un trago de agua / Pero no dejarás que Jimmy se detenga. («Big Boss Man», Jimmy Reed)

Los “prodigiosos” 60

La década prodigiosa trajo consigo la modernización de los medios técnicos y con ello la evolución del género, así como la popularización de la canción protesta tanto en el folk, como en el rock a cuenta del avispero de Vietnam, la denominada contracultura hippie y la reivindicación de los derechos civiles.

Elvis Presley cantaba «If I can dream» en lo que parece un guiño al discurso I have a dream del reverendo King.

Mientras pueda soñar, por favor, deja que mi sueño se haga realidad, oh / Ahora mismo, deja que se haga realidad ahora mismo («If I can dream», Elvis Presley)

Barry McGuire denunciaba que el mundo oriental estaba explotando y la Creedence Clearwater Revival se quejaba de que había “hijos afortunados” que, mira por dónde, no iban a la guerra.

El mundo oriental está explotando / La violencia está encendida, cargando balas / Eres lo suficientemente mayor para matar, pero no para votar / No crees en la guerra, ¿Qué es esa arma que estás portando? («Eve of destruction», Barry Mc Guire)

No soy hijo de un militar / No soy yo, no soy yo / No soy un afortunado, no («Fortunate Son», Creedence Clearwater Revival).

A todo esto, la respuesta de los Beatles era que todo lo que necesitas es amor. («All you need is love») Cabría preguntar ¿y nada más?

Años 70 y 80; crisis económica, dictaduras, rabia y distorsión.

Los 70 comienzan a nivel mundial con la crisis del petróleo (1973) que eleva las tasas de desempleo e inflación en Occidente a cotas enormes. Hoy día hay un acuerdo bastante generalizado en que el heavy metal y el punk rock constituyeron el grito de cólera musical y estético de los jóvenes frente a dicha crisis.

El comienzo del metal se produce por la evolución del hard rock, uniendo virtuosismo y distorsión. Sus pioneros son la banda de Birmingham Black Sabbath quienes en 1970 predecían un posible futuro para los cerdos de la guerra; Día del Juicio, Dios está llamando / De rodillas, se arrastran los cerdos de guerra / Suplicando misericordia por sus pecados / Satanás, riendo, extiende sus alas / ¡Ah, Señor, sí! («War pigs», Black Sabbath)

Los mundialmente famosos Iron Maiden, invitaban a tomar conciencia sobre quienes mueven los hilos; Mira… Lo que está gobernando toda nuestra vida / Mira… ¿Quién está moviendo los hilos? («Be quick or be dead»)

Megadeth, representantes del thrash metal, retrataban la ambición política; Tomas a un hombre mortal / Y le das el control / Míralo convertirse en un Dios / Mira la cabeza de la gente rodar («Symphony of destruction»)

«Destiny», el tema de McAuley Schenker Group (MSG ) parece sugerir la necesidad de unirse para conseguir influencia socio-política; Tú, sostén el poder en tus manos / controla tu destino / hazles comprender / que tú eres parte de los planes de futuro / juntos tú y yo / vamos a resistir.

En los 70 se termina la dictadura franquista en España, dándose las condiciones para que los músicos se expresen de forma más explícita. Es justo nombrar aquí, junto a bandas que seguían los cánones del heavy metal más clásico (Obús, Barón Rojo, Ñu…) al célebre rock urbano de Leño, Asfalto, Barricada, Extremoduro, Marea, etc.

No creas en falsas promesas / de un programa electoral / acabarás en la cuneta / de ti jamás se acordarán («Crisis», Obús)

Yo maldigo vuestro crimen / sé que lo tendréis que pagar / y no os servirá el dinero para remediar tanto mal / contra vuestra coacción / surgirá la reacción / la sangrienta cuenta atrás / se tendrá que parar («Resistiré», Barón Rojo)

Hay que exterminar la plaga / a golpes de libertad / cucarachas asesinas / la vida os aplastará («Cucarachas», Leño)

Si te estorban las cadenas / rómpelas y ponte en pie / lucha por no ser esclavo / y no preguntes por qué («En la silla eléctrica», Barricada)

Quisiera que mi voz fuera tan fuerte / Que a veces retumbaran las montañas / Y escucharais, las mentes social-adormecidas / Las palabras de amor de mi garganta («Ama, ama, ama y ensancha el alma», Extremoduro).

Al otro lado del Atlántico las dictaduras iberoamericanas tardarían una década más en caer. Sus difíciles procesos políticos saltaban a las letras de las bandas.

Los amigos del barrio pueden desaparecer / Los cantores de radio pueden desaparecer / Los que están en los diarios pueden desaparecer / La persona que amas puede desaparecer («Los dinosaurios», Charly García).

Soy la voz de los que hicieron callar sin razón / Por el sólo hecho de pensar distinto, ¡ay, Dios! / Santa María de los Buenos Aires, si todo estuviera mejor («Matador», Los Fabulosos Cadillacs).

La música punk por su parte, se podría definir como la perfecta mezcla entre crudeza, descaro, y provocación. Muchos de sus planteamientos poseen una crítica aguda e incluso sarcástica.

Que Dios salve a la reina / Su régimen fascista te hizo imbécil / Una potencial bomba de hidrógeno («God save the Queen», Sex Pistols).

La solución a la paz no está clara / La amenaza terrorista es un miedo moderno / No hay futuro para los jóvenes / No hay esperanza para los jóvenes («Planet Earth», Ramones).

En esta democracia hay mucho listo que se lucra / Exprimiendo a nuestra clase social / Les importa cuatro huevos si tienes catorce hijos / Y la abuela no se puede operar («El vals del obrero», Ska-P).

Somos héroes de la clase obrera / Luchamos por el derecho a meter más horas extras / Somos héroes de la clase obrera / En el día 1 de Mayo nos quedamos en la cama («Héroes de la clase obrera», Lendakaris Muertos).

No olvidemos el estilo de vida Straight Edge, originado dentro del punk, y que defiende la abstinencia de cualquier droga no prescrita sanitariamente, como medio para conseguir la libertad que anhelan; Soy una persona como tú / Pero tengo mejores cosas que hacer / Que sentarme y fumar drogas / Porque sé que puedo afrontar («Straight Edge», Minor Threat).

Sería injusto dejar atrás los años 80 sin mencionar la protesta expresada por ejemplo, por Bruce Springsteen, the boss, en «Born in the USA»; Llevo diez años quemando la carretera / Sin tener adonde correr, no tengo a dónde ir, o Neil Young en «People rockin’ in the free world»; Hay mucha gente diciendo que es mejor que estemos muertos / No te sientas como Satanás, pero yo estoy para ellos / Así que trato de olvidarlo, de cualquier manera que pueda.

Los 90, el rock alternativo y el desencanto.

Afirma el filósofo Byung Chul-Han, que en nuestras sociedades, quien experimenta el fracaso se hace responsable a sí mismo… y que dirigiendo la agresividad hacia sí mismo… no se convierte en revolucionario sino en depresivo. Pues bien, podríamos decir que buena parte de la lírica del rock alternativo de los años 90 -así como las vidas de algunos de sus artistas- son el reflejo de esta frase. La depresión, el desencanto y el suicidio proliferan en las composiciones de Nirvana, Soundgarden, Alice in Chains, etc.

Y aún olvido lo que acabo de probar / Oh, sí, supongo que me hace sonreír / Me resulta difícil, es difícil de encontrar / Bueno, lo que sea, olvídalo («Smells like teen spirit», Nirvana).

Los grupos que permanecieron más fieles a la actitud punk, conservan las críticas más afiladas.

Rage Against the Machine gritaba en favor de la desobediencia; ¡Maldito seas, no haré lo que me dices! («Killing in the name»).

Cabe mencionar a una banda de gran éxito en esta época, y que desde entonces hasta su última actuación en la reciente Super Bowl (partido final del campeonato de la Liga Profesional de fútbol americano en EE. UU.) no ha parado de mostrar rechazo al despotismo de las distintas administraciones estadounidenses, al tiempo que han criticado la apatía del ciudadano medio. Hablamos de Green Day.

Siempre seré el que queda fuera de / Las legiones del lado idiota / No quiero ser el que finge / Que cada historia tiene un final feliz («American idiot», Green Day).

Los madrileños Habeas Corpus oscilando entre el hardcore punk y el metal presentan un buen número de propuestas de cara, como mínimo, a la reflexión;

Se libre y que sea libre tu pensamiento. / Atrévete a opinar por ti mismo / Sin más consignas que tus propias consignas / Ni más dictados que tus propios dictados («Mi único dueño y señor»).

Decíais estar contra el sistema / pero hoy sois parte activa de ese mismo sistema / Decíais querer cambiarlo todo / y si es que algo ha cambiado habéis sido vosotros («Hiprogresía»).

Arma tu mente / tu mejor arma es la mente … compartamos saber / saber que nos permita rebelarnos («Armamente»).

Todo lo que te haga no ser tú / te impedirá ser libre / libre y sana, esa es mi actitud / sin drogas que me dominen («Actitud libre y sana»).

Conclusión.

A lo largo de esta muy incompleta lista, se ha podido constatar que el rock ha sido un altavoz que ha pedido justicia durante generaciones. Ahora bien, un género musical no es una doctrina política o filosófica, por lo que no podemos pedirle una argumentación unívoca a todas las bandas. Las ha habido combativas, otras que han mostrado un compromiso muy intermitente y muchas que no se han manifestado en este sentido nunca. Quien se ha quedado en sexo, drogas y rock’ n’ roll; este mundo es / un campo de concentración / pero piensa que / es posible la evasión («Campo de concentración», Barón Rojo) y quien ha abrazado el Straight Edge. Además, en muchas ocasiones los artistas acaban integrándose en las clases adineradas.

Abundan las menciones a problemas “cercanos”, es decir, europeos o norteamericanos, mientras, salvo contadas excepciones, se echan en falta referencias a los continentes siempre olvidados; África, Asia o también Iberoamérica…

Explotando al sur se puede / Vivir con comodidad / Su salvaje podredumbre / Es fuente de capital («El Sur», Reincidentes)

Los sueños quedan atrás / Perdidos antes de empezar / Y solo en su corazón / Va la ilusión escondida («La Tierra Perdida», Medina Azahara)

Es difícil ver una estrategia clara más allá del amor, la resistencia y similares, si bien hay algún apunte a tomar conciencia y conocer los entresijos de la realidad.

Habeas Corpus

Finalmente y para ser justos, cabría añadir que cuando un ejército va cantando hacia la batalla, en sus himnos tampoco aparecen planes, ni tácticas. Cantan para mantener la moral alta. Por tanto, puede ser legítimo esforzarnos en intentar asumir en nuestras vidas planteamientos revolucionarios, transformadores, analizando profundamente las estructuras político-económicas, organizándonos y compartiendo esfuerzos, iniciativas y estrategias concretas, mientras nos pertrechamos ante el desánimo escuchando buena música, porque los ideales viven a la izquierda de mi pecho, porque puede más mi rabia que el general desconsuelo («Antes morir que vivir muertos», Habeas Corpus).

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