Luchar por la Justicia es luchar por la paz (Comunicado Navidad 2022)

Hay 150 millones de hambrientos más que antes de la pandemia y un 40 % más de especulación con los alimentos.

La lucha por la justicia Norte-Sur, poniendo a los empobrecidos en el centro, es el verdadero camino para la paz.

En la Campaña por la Justicia en las relaciones Norte-Sur llevamos más de 33 años denunciando los crímenes contra la humanidad y sus causas.

La pandemia y la guerra de Ucrania han venido a acelerar los procesos de sometimiento de los más empobrecidos, excluyéndolos del reparto de la riqueza y, provocando más hambre y más violencia en países ya de por sí esquilmados.

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En primer lugar, denunciamos el crimen del hambre y la miseria, crimen permanente contra la mayoría de la humanidad. El crimen del hambre se ha acrecentado este año con la guerra de Ucrania. Comprobamos que sigue disparada la especulación con los alimentos. Su precio ha aumentado más de un 40 %. El grano es almacenado en enormes silos a la espera de ser usado como arma estratégica. Continua igualmente el acaparamiento de las tierras más fértiles en manos de grandes empresas que negocian con la miseria y el dolor de los que carecen de poder. Las consecuencias: después de la pandemia, se han sumado 150 millones de personas al número de hambrientos.

Junto a la violencia que supone un mundo de hambrientos, denunciamos el crimen de las decenas de guerras que asolan el planeta. No son dos lacras independientes sino dos grandes agresiones contra la humanidad perfectamente relacionadas.

Hoy el crimen de la guerra se extiende y perpetúa en su mayoría bajo un manto de silencio en los grandes medios de comunicación. Es difícil encontrar un rincón del planeta en paz. En Yemen, en Palestina, en Afganistán, en Etiopía, en Sudán, en Haití, en Myanmar… y en multitud de lugares adquieren diferentes formas: guerras de información y de conocimientos, guerras civiles, guerras del narco y de las mafias…  Cada guerra tiene su interés geoestratégico, su marco de poder y su reguero de víctimas. Estudiar a quiénes les benefician da muchas pistas sobre ellas. Hablar de unas sí y otras no, se ha convertido en otra forma de hacer la guerra.

Muchas de estas guerras provocan además millones de desplazados, que se encuentran en su camino con los muros de la indiferencia, con los muros de la injusticia, con la muerte en los mares y desiertos…

Además de la miseria y la pobreza, las guerras llevan aparejadas en la economía otras consecuencias letales que van mucho más allá de los territorios en conflicto como el endeudamiento y la subida de precios. Hay bombas que no emplean balas.

En estos años de Campaña solidaria hemos denunciado el expolio de materias primas al mundo empobrecido. Un robo que se ha prolongado en el tiempo con una colonización económica, política y cultural sin precedentes.  Las mismas instituciones implicadas en este expolio -multinacionales, intermediarios y comercializadoras de la energía, grandes corporaciones financieras…- son las que sostienen, en lo profundo, este estado de violencia. Hemos dicho siempre alto y claro que lo único que mantiene las guerras, es la falta de voluntad política para acabar con ellas. Es más, las grandes potencias, y la UE con ellas, no han hecho más que legitimarlas una y otra vez. Por lo visto hay guerras justas y otras que no lo son en función de mezquinos intereses geopolíticos, de los que no se dice nada a la población.

Mientras no se señalen con valentía y coraje las verdaderas causas de la violencia y nuestra propia responsabilidad en su sostenimiento, no será posible una paz basada en la justicia. No hay guerra sin manipulación de la conciencia. Con ignorancia, con manipulación de la conciencia y, por tanto, sin moral, se justifican y se legitiman todas las barbaries actuales.

En nuestra Campaña por la Justicia, hemos elaborado unos medios que hacen posible una promoción cultural solidaria y autogestionaria, una cultura de paz que construya la Paz.Creemos en la fuerza de la debilidad, de lo pequeño organizado desde el protagonismo y la responsabilidad de cada uno de nosotros, y desde la búsqueda firme del bien común. Hoy en día trabajar por la Justicia, poniendo a los empobrecidos en el centro, es el auténtico camino para conseguir la Paz.

Hemos generado medios como nos han enseñado los más débiles de la sociedad asociados libre y conscientemente: desde el trabajo gratuito, desinteresado; desde el trabajo cooperativo, sacrificado, y organizado en común. Es importante entender que los medios para revertir la cultura de la muerte no pueden ser el dinero, la fuerza del poder o la promesa de una felicidad vacía y hueca que huye del compromiso y el sacrificio

Hoy contamos con una Campaña permanente que lleva en la calle más de 33 años y que ha mantenido en la opinión pública temas de los que muchas veces no se quiere hablar con claridad. Está presente en las calles de España e Iberoamérica con puestos de publicaciones accesibles editados por nosotros mismos, con acceso a información, contenidos y plataformas digitales, con un Aula de Formación y Espiritualidad que funciona todo el curso, con actos, concentraciones y marchas solidarias en la calle que tratan de poner voz a los que no tienen voz.

Pero nuestra Campaña no sólo denuncia, también gesta y fortalece núcleos de personas, familias, comunidades de familias que tratan de vivir y construir una civilización del Amor.  Y para eso se inspira y se nutre, también lo decimos claramente, en la caridad vivida por Cristo y por sus seguidores, que para nosotros tiene una dimensión política innegable. Una caridad que comenzó en un pesebre, en las primera Navidad de la historia del hombre. No olvidamos que su primera acción política fue hacerse pobre, humilde…hasta dar la vida para que la Vida tenga siempre la última palabra y tenga siempre una dignidad que ningún poder tiene derecho a degradar ni robar.

Si tomamos conciencia de que todos somos responsables de todos los hombres, de que nuestra vida está hecha para la solidaridad, cambiaremos la política de nuestros barrios, ciudades y países.

Nuestro lema de Campaña siempre fue acompañado del NO MATARÁS. Siempre fue un contundente “No a la guerra”, no a toda guerra. No dudes en contar con nosotros para fortalecer un compromiso en favor de la justicia y una política que promueva la paz entre los pueblos.

Campaña por la Justicia en las relaciones Norte-Sur.

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