¿Hay «tinderización» de la búsqueda de empleo?

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¿No es el modelo de las app de citas el seguido por muchas plataformas de búsqueda de “encargos y trabajos”, que no de trabajo? ¿Estamos entonces ante una «tinderización» del empleo?

A modo de introducción. Tinder es la app para ligar de referencia. Su propietaria, el grupo Match, tiene en su poder otros ocho servicios para conocer gente por Internet, entre los que se incluye Plenty of Fish, OKcupid y Meetic. Pero de todas ellas, Tinder es la joya de la corona. En su presentación de resultados del último trimestre del año, la compañía mostró que la app es imparable. No en vano, durante 2018, la app de citas sumó cerca de 1.200.000 usuarios de pago en todo el mundo y obtuvo unos ingresos de 805 millones de dólares.

En muchas de las plataformas de búsqueda de empleo un algoritmo dicta si tu perfil es adecuado, si tu historia pasada se ajusta a los parámetros, y así se impone una nueva la moralidad y se dictamina sin mediar palabra si en las próximas 2 horas tendrás un trabajo o un ingreso… Y alguien al final desoja la margarita “me gusta, no me gusta…” e impone sus condiciones de forma unilateral.

Esta provisionalidad y esta arbitrariedad establecen una nueva dictadura en el mundo laboral, una imposición mediante herramientas tecnológicas.

Como los señoritos terratenientes en los principios del siglo XX en la España pobre, que elegían en la plaza a los jornaleros que trabajaban ese día, así se establecía y se establece nuestra cita diaria con la profesión y con el trabajo, en estas condiciones claro.

Hoy hay tres millones de españoles en paro, que se tienen que enfrentar cada día a procesos de selección para un puesto que ni siquiera sabe si querrá. Según información recopilada y analizada por El Confidencial de casi 64.000 ofertas publicadas en los portales Infojobs (3.400) y el público Empléate (60.400), solo una de cada cinco indicaba un salario, o al menos un rango, en la convocatoria del puesto. En casos concretos, como el sectorial Gastroempleo o el autonómico Servef, ninguna de sus ofertas habla de salario.

¿Qué marco tenemos?

Tenemos en la mano y recientes los datos que han sido publicados en la caída de empleo en el mes de agosto después del periodo vacacional en España, un descalabro en toda regla justificado por los políticos, porque estamos en una economía dependiente de turismo.

En España sigue habiendo cientos de miles de personas sin apenas formación que han quedado varadas en el ascensor social y otros tantos de miles de trabajadores que están supeditados a ser escogidos o no en las distintas plataformas tecnológicas.

Consecuencias para la salud

Un ejemplo es el sector de la construcción. Destacamos un estudio que ha analizado el colapso del sector de la construcción en la última crisis económica para saber si contribuyó al empeoramiento de la salud mental de la población española. La conclusión es que el desempleo de larga duración afecta a la salud mental de los trabajadores y que el desplome del sector del ladrillo contribuyó a aumentar los trastornos mentales en España. El trabajo del Observatorio Social de «la Caixa», titulado ¿El desempleo daña la salud mental?, certifica que, entre 2006 y 2011, cada vez que la tasa de desempleo en la construcción aumentaba 10 puntos porcentuales, los desórdenes mentales relatados por los trabajadores expulsados del sector se incrementaban alrededor de 3 puntos porcentuales.

 

Larga duración

España es el país de la UE con mayor número de parados de larga duración (1,1 millones), superando, aunque por poco, a Italia, un país con una población un 30% más grande. Es una de las conclusiones del último Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo, que toma en consideración la remuneración, la seguridad laboral, las oportunidades de empleo y desarrollo profesional, la conciliación entre la vida personal y la profesional y la conflictividad laboral.

Estamos en una tasa de contratación temporal altísima en España, de más del 90 por ciento, determina las dependencias y las esclavitudes de la economía 4. 0 mientras los políticos se ponen de acuerdo de cómo, cuándo y dónde gobernar…

Muchos expertos arrojan neologismos y eufemismos como flexiseguridad, emprendimiento, movilidad…, pero ¿hay algo más que precariedad al otro lado?

Luis Antúnez