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Crisis migratoria e invasión de Ceuta: una mirada jurídica.

Por Jonathan A. García Nieves

La crisis migratoria -como toda crisis humana- genera una tensión entre el ser y el deber-ser. De manera muy actual, el éxodo masivo y descontrolado de más de 60.000 personas que, en menos de 48 horas y procedentes de Marruecos, entraron a la ciudad autónoma de Ceuta (territorio español con un área de apenas 18,5 km2 y poco más de 80.000 habitantes) nos insta a reflexionar al respecto. Cada analista hace una lectura de este drama según su perspectiva científica, técnica, ideológica, etc. Por nuestra parte, realizaremos algunas consideraciones con la pretensión de aportar elementos de juicio, que permitan iluminar este acontecimiento desde dos grandes factores de regulación de la conducta en sociedad: por una parte el Derecho, y por otra la Moral religiosa abrahámica que -pese a las notables diferencias interculturales- aporta ciertos fundamentos éticos comunes, que orientan por igual a las sociedades de España y Marruecos. En esta primera entrega, iniciamos analizando dicho acontecimiento desde un enfoque jurídico.

En sus milenios de existencia, el Derecho ha sido un sistema de control social que ha ayudado a esculpir la civilización, aportando normas que, para la sana convivencia, fueron surgiendo y evolucionando progresivamente desde las sociedades antiguas. Su vigencia, aplicación y conocimiento fueron sostenidos primero por tradición oral, y más tarde de manera escrita con instrumentos como el Código de Hammurabi la en Mesopotamia del siglo XVIII a.C., y la Ley de las doce tablas en la Roma del siglo V a.C. Hoy como nunca -producto de su internacionalización normativa, así como del carácter universal de los derechos humanos- este sistema de control social tiene efectos globales en la sana convivencia, la cual procura bajo dos principios fundamentales: la dignidad de la persona humana y el bien común.

Para valorar jurídicamente la manera en que la crisis de Ceuta amenaza estos dos principios fundamentales de la vida social, hay que analizar separadamente la situación de todos los involucrados; observando sus actos y juzgando sus respectivas consecuencias según el régimen jurídico aplicable a cada uno. En este sentido, hay que diferenciar cuatro situaciones jurídicas: a) la de los inmigrantes (Derechos humanos); b) la de la ciudadanía del país receptor (Derecho político y Derechos humanos); c) la del país de procedencia inmediata (Derecho internacional); y d) la del Estado receptor (Derecho constitucional e internacional).

Por Derecho natural y por Derecho positivo (art. 10 de la Constitución española, así como múltiples tratados sobre DDHH), a cada uno de los migrantes que cruzaron la frontera ente Marruecos y España debe respetarse su irreductible dignidad humana; uno de cuyos derechos dimanantes es el ius migrandii (el derecho a emigrar), el cual encuentra amparo en el sistema de protección internacional (asilo y refugio) adoptado por la ONU mediante la Convención de Ginebra, y que en el Derecho interno del Reino de España ha sido asumido mediante la Ley de Asilo y Refugio. Por ello, cada una de estas personas tiene derecho a que el Estado español valore con justicia la procedencia o no de su eventual petición de protección internacional. Ello constituye un derecho incontrovertible.

En este orden de ideas, -pese a que observamos claros indicios de existencia de una organización subyacente, que podría haber instrumentalizado a estos migrantes con fines incluso por ellos ignorados- en principio, por presunción de inocencia y de buena fe, consideramos que hay que partir de la idea de que cada uno de ellos estaría actuando por causas personalísimas, buscando un futuro mejor y, en algunos casos, hasta con legitimidad para pedir auxilio y protección internacional. Pero como obligación correlativa, cada una de estas personas tiene la obligación de presentar pruebas demostrativas de la que sería su también personalísima situación de riesgo o amenaza contra su vida y dignidad. De no ser demostrada tal situación, ha de aplicarse el régimen migratorio ordinario previsto en la Ley española, y conforme al cual estas personas carecerían de derecho alguno, tanto para haber ingresado como para permanecer en territorio español.

Por otra parte, debe quedar claro que, además de derechos, todo inmigrante -ya sea legal o ilegal- también tiene deberes morales y jurídicos correlativos; empezando por un mínimo de obligaciones naturales (derivadas de la razón humana), cuya observancia resulta indispensable para la sana convivencia social. Estas obligaciones mínimas son tan lógicas, que absolutamente nadie podría oponerse a ellas, independientemente de su cultura, religión o posición ideológica. Acerca de ellas se ha desarrollado conocimiento jurídico ya desde la antigüedad; y en este sentido es que el Derecho romano partía de tres grandes principios de convivencia social; a saber: 1. vivir honestamente (honeste vivere): 2. no dañar al otro (alterum non laedere); y 3. dar a cada uno lo suyo (suum cuique tribuere). Es lo mínimo esperable y también exigible de cualquier persona en sociedad; y a ello -por razones no sólo jurídicas sino también morales- está particularmente obligado todo inmigrante en su pretensión de insertarse en un nuevo ordenamiento jurídico, en una nueva comunidad política de la que demanda protección y espera acogida humanitaria. De modo que bajo ningún concepto sería aceptable un comportamiento irrespetuoso de estas personas migrantes hacia los cuerpos de seguridad en Ceuta, y menos contra la integridad y bienes personales de la población civil ceutí; lo cual, muy lamentablemente, ha estado ocurriendo en determinados casos.

Con respecto a la ciudadanía española, y particularmente la población de Ceuta, observamos que ésta, en apego a la dignidad humana, tiene el deber jurídico de respetar, socorrer y acoger a nuestros congéneres en estado de necesidad (la dignidad humana impone derechos y deberes correlativos). Pero asimismo, en el marco del bien común, ese deber de acogida tiene límites razonables, impuestos por la medida real de las posibilidades de auxilio (un territorio ínfimo y con bienes y servicios muy limitados) y por la inexigibilidad moral y jurídica de poner en riesgo su propia existencia y seguridad en medio de desórdenes callejeros, actos delictivos, colapso de servicios públicos, escasez de productos, etc.

Asimismo, la población ceutí tiene legítimo derecho constitucional y legal para exigir: a) una actuación diligente y eficaz de parte del Gobierno español; b) la protección integral (en su persona, bienes, derechos e intereses) por parte del Estado; y c) respeto en estos últimos aspectos por parte de los migrantes que han ingresado en este intempestivo éxodo.

En lo que respecta al Reino marroquí, éste -que obviamente tiene responsabilidad en estos hechos- debe ceñirse al Derecho internacional, el cual le impone el deber de respetar y hacer respetar las fronteras con sus vecinos. Marruecos tiene clara responsabilidad en este cruce masivo de sus ciudadanos y otros de sus pobladores a territorio español. En esta responsabilidad no cabe presunción de inocencia para el Estado marroquí, ya que éste, de espaldas el Derecho internacional, tiene décadas pretendiendo desconocer la soberanía española sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. De modo que hay razones para pensar que no se trata de un evento ajeno a la política expansionista marroquí, sino de una especie de ‘reedición 2.0’ de la llamada “marcha verde” (la invasión del Sahara español en 1975). Es absolutamente inverosímil que el desplazamiento de un contingente de más de 60.000 personas en 48 horas no haya podido ser -ya que no controlado- al menos detectado y oportunamente informado por los organismos de seguridad marroquíes.

Como uno de tantos indicios de intencionalidad estatal en estos hechos, observamos que  con posteridad a este ingreso masivo de marroquíes a Ceuta y con ocasión de una importante festividad religiosa presidida por el rey Mohamed VI de Marruecos, en la que también estaban presentes el príncipe heredero y el primer ministro de ese país; el ministro marroquí de Asuntos Religiosos se ha referido a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla como “territorios ocupados”; lo cual -a todas luces- constituye otra gravísima afrenta a la soberanía territorial de España, en abierto irrespeto al orden jurídico-internacional. En diversos tratados celebrados entre los siglos XVIII y XX, ha quedado reconocida la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Esta soberanía no es caprichosa ni colonialista; España la ha ejercido durante largos siglos, muchísimo antes de la existencia del Estado marroquí. En el caso de Ceuta, cabe destacar que este territorio es de soberanía ibérica desde 1415, cuando la asumió el Reino de Portugal; posteriormente, en 1580, pasó a la Unión Ibérica (unión de los reinos de España y Portugal); y finalmente, al separarse Portugal en 1640, España quedó ejerciendo su soberanía en solitario como hasta ahora.

Ceuta y Melilla se encuentran plenamente incorporadas a España en lo cultural, económico, social, histórico y jurídico-institucional; y sus comunidades políticas (las ciudades autónomas) forman parte de la organización político-territorial con que la Constitución ha dotado al Estado español. Ceuta y Melilla no son colonias españolas; son España. Son tan españolas como Madrid o Barcelona; tan españolas como lo es Llivia (un pequeño enclave español dentro del territorio francés); con la diferencia de que -al contrario de Marruecos- Francia sí ha respetado el Derecho internacional.

Alegar que Ceuta debe pertenecer a Marruecos por el hecho de estar ubicada en la costa africana y tener frontera terrestre con dicho país exhibe un desconocimiento supino de la historia, de la geopolítica y del Derecho internacional, a la par de representar una burla a la inteligencia y una falacia monumental. El enclave de Llivia no es que tenga frontera parcial con Francia; es que, literalmente, se encuentra rodeado de territorio francés, como si se tratara de una especie de ‘isla’ española dentro de Francia; y no por ello se cuestiona la soberanía española sobre éste. Adicionalmente, dada la cercanía de apenas unos 20 km entre la España ceutí y la España peninsular (separadas por el Mar de Alborán); el argumento de su no conexión física es más absurdo, antijurídico y falaz que el de una persona -o Estado- que pretendiera desconocer la soberanía norteamericana sobre Alaska por el hecho de ser éste un territorio que, además de contiguo a Canadá, está ubicado a unos 800 km del resto de los Estados que conforman la Unión Americana.

Con todo esto, Marruecos incumple manifiestamente el ‘Tratado de amistad, buena vecindad y cooperación’ suscrito entre ambos reinos en 1991. Particularmente viola sus principios números 1, 2 y 3; los cuales le imponen el cumplimiento de las obligaciones derivadas de los tratados y acuerdos que ha celebrado con España, entre los que se encuentran aquellos en que ha reconocido la soberanía española sobre Ceuta y Melilla (principio No. 1); así como respetar los derechos inherentes a la soberanía española y su integridad territorial (principio No. 2), y abstenerse de cualquier acto de coerción, encaminado a subordinar a su propio interés el ejercicio de los derechos inherentes a la soberanía española para obtener, así, ventajas de cualquier clase (principio No. 3). Y, asimismo, con su actitud presuntamente ‘omisa’ -y muy posiblemente dolosa-, el Reino marroquí ha violado el artículo 5 del Tratado, ya que éste, como elemento de cooperación entre las fuerzas armadas de ambos países, le compromete -entre otros aspectos- al intercambio de información como la que, sin duda, pudo y debió haber manejado en relación con el intempestivo, tumultuoso, ilegal y muy riesgoso ingreso de sus más de 60.000 ciudadanos y otros pobladores a territorio español.

En este orden de ideas, el Reino de Marruecos luce jurídicamente inexcusable en estos hechos. Y por ello nos resulta inexplicable e inadmisible la posición del Gobierno español, presidido por el Sr. Pedro Sánchez, el cual -por razones tan ocultas como contrarias a los derechos e intereses del pueblo español- ha estado obrando en modo de lavatorio facial con respecto al comportamiento del Estado marroquí.

Finalmente, analizando ya la situación jurídica del Gobierno español, observamos que existen obligaciones constitucionales, legales y morales que le imponen proteger a la población ceutí; y, en virtud de ello, haber custodiado eficazmente sus fronteras (previsión de riesgos) y gestionado eficientemente la crisis (control adecuado, diligente, oportuno). Este conjunto de obligaciones tiene un nombre; se llama ‘Responsabilidad de Proteger’ (la famosa ‘R2P’ reconocida por la ONU). Se trata de un principio moral, constitucional e internacional conforme al cual cada Estado -entre otras obligaciones- tiene el deber de proteger y brindar seguridad a su población. Como parte de esta responsabilidad, el Gobierno español debe investigar -y no limitarse a presumir- las causas de fondo en todo lo ocurrido; y también debe restablecer el orden público y la paz ciudadana en Ceuta.

El Estado español tiene responsabilidad constitucional y jurídico-internacional de brindar el auxilio a las personas que han llegado en este éxodo; claro que sí. Pero ello sin declinar en su deber de investigar las causas generales de este gravísimo acontecimiento, ni mucho menos renunciar a su potestad de determinar objetivamente la procedencia o no de cada solicitud personal de asilo o refugio. En una situación como ésta, en apego a la dignidad de la persona humana, no caben medidas colectivas ni generalistas (“Se quedan todos”. “Se van todos”). De modo que -obviamente en la medida de las posibilidades, dada la masividad del ingreso- el Gobierno español debe ir dando oportuna y adecuada respuesta a las personalísimas peticiones de protección internacional que le fueren presentadas. Lo contrario no sólo afectaría gravemente a los inmigrantes que fueran realmente víctimas en este éxodo (los que sí tuvieran legítimas causas de asilo o efugio), sino que también podría atentar contra el bien común de los españoles y residentes legales en España.

El Gobierno español -que en todo esto debe actuar con la diligencia de un bonus pater familiae– no puede ni debe sacrificar el bien común de España por un uso abusivo y desnaturalizado de las instituciones de protección internacional; así como tampoco debe confundir solidaridad con una insensata desprotección fronteriza; y mucho menos soslayar la paz social de los ceutíes por una visión distorsionada de la solidaridad. Al menos hasta ahora, el accionar del Gobierno del Sr. Pedro Sánchez no ha sino ni adecuado ni oportuno en todo esto. Y, con ello, ha estado haciendo incurrir al Reino de España en un claro supuesto de responsabilidad patrimonial del Estado, por el que, en su momento, deberá indemnizarse a los españoles y residentes legales en Ceuta, que pudieran estar ahora mismo experimentado daños materiales y morales a causa de los hechos bajo análisis. Ya sobre ello habrá de pronunciarse en su momento el Poder Judicial.

Son estos algunos de los aspectos jurídicos que aportan luz para entender el deber-ser en esta tragedia ocurrida en Ceuta. En una próxima entrega, abordaremos estos mismos hechos, pero desde una perspectiva teológico-moral.

«Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz». (Benito Juarez).

@JGarciaNieves

Pamplona: Defendemos el derecho a no tener que emigrar

“Defendemos el derecho a no tener que emigrar” por Mª Ángeles Jiménez, abogada y militante del MCC Lunes, 26 de octubre a las 19.30h en los Locales Pastorales Parroquia San Alberto Magno, Travesía Monasterio de Belate, 2, Pamplona.

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Id y Evangelizad 150 «El horizonte teológico de la DSI»

Interpretar la Doctrina Social de la Iglesia con mirada teológica

Editorial

Es lógico que alguno de ustedes se haya cuestionado lo siguiente: si el consenso académico fecha el nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia en 1891 con la encíclica de León XIII Rerum Novarum, entonces ¿la Iglesia pasó 19 siglos sin orientación moral en los sectores que abarca la mencionada disciplina, es decir, en la política, la economía, la cultura, etc.?

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Por supuesto que no: desde que sale del costado de Cristo, su esposa, la Iglesia habita un ethos  —etimológicamente, morada— propio, desde el que se relaciona con el cosmos de manera dialógica y crítica, comportándose como germen y proyecto de lo que debe ser el mundo y la humanidad. En estos más de 20 siglos de historia eclesial, la regla de oro de la moral de la Iglesia ha sido «integrar en lo sobrenatural lo secular, respetando su estructura y gramática, ya que también es gracia». Este diálogo salvífico con la sociedad ha pasado por diversos estadios: en algunos momentos lo eclesial ha sido invasivo; en otros, nos hemos aislado; en otros, difuminado… pero, en general, la Iglesia ha sido la levadura que ha hecho posible las mejores conquistas de la humanidad, como son: la conciencia de la dignidad sagrada de la persona y  —por tanto— la centralidad del pobre, la defensa integral de toda vida, la complementariedad de los dos sexos, la justicia y la solidaridad como base de las relaciones de todo tipo, la desmitificación de lo natural  —posibilitando el nacimiento de la ciencia experimental y la técnica—, el destino universal de los bienes, la vinculación intrínseca entre todos los hombres e, incluso, con el resto de la creación —ecología integral—, el protagonismo de la sociedad y el rechazo a la tiranía…

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Todo esto se hizo sin que hubiese una materia o una rama moral específica de doctrina social de la Iglesia. Se hizo porque en la morada eclesial habitan la gloria de la Trinidad, que se nos muestra en la liturgia, la santidad de muchos de sus hijos y la sabiduría de sus mejores pastores y doctores. Son la gloria divina, la santidad y la sabiduría lo que hacen nuestro hogar acogedor y transformador, no el moralismo ni los discursos.

Sin duda, es positivo que haya un cuerpo doctrinal de moral social, como el que se empezó a elaborar sistemáticamente a partir de la Rerum Novarum; pero eso solo tiene sentido si se integra en el conjunto teológico-espiritual de la Iglesia. Es decir, para entender el alcance de la doctrina de la Iglesia sobre los problemas sociales concretos a los que suele referirse  —relaciones laborales, ideologías, problemas económicos, sistemas políticos, tipos de educación, ecología, tecnología, inteligencia artificial…—, debemos sumergirnos en el ethos eclesial que acabamos de describir. No seguir ese orden puede llevarnos tanto a un moralismo social centrado en la casuística que, por tanto, no aporte la novedad cristiana, como a una interpretación odiosa, por desviada o tibia: la que han hecho corrientes conservadoras, marxistas y toda suerte de laicismos burgueses. Precisamente esto es lo que hay que evitar.

Madrid-Curso: «El nuevo ídolo: La inteligencia artificial…»

La “Inteligencia Artificial”, nuevo poder del imperio, quiere gobernar el mundo y rediseñar lo humano.

—–Programa—–

Sábado

10:00 Presentación y ponencia

  • Tecnología y poder. La IA tiene dueño. El mapa del nuevo poder tecnológico.

Por Víctor García, ingeniero de telecomunicaciones.

11:30 Descanso

12:15 Ponencia y diálogo

  • La dignidad humana ante la IA. Juicio ético y moral del poder de la IA, de la tecnología.

Por Albert Cortina, abogado y urbanista. Director del Estudio DTUM.

14:15 Comida

16:15 Ponencia y diálogo

  • Del control del mundo al rediseño del humano. IA, Transhumanismo y poder sin límite.

Por Albert Cortina, abogado y urbanista. Director del Estudio DTUM.

19:15  Paseo cultural y Eucaristía en la Real Basílica de San Francisco el grande (20:00)

Domingo

10:00 Ponencia y diálogo

  • La IA es una tecnología Biopolítica. Plantando cara al nuevo totalitarismo.

Por Carlos Llarandi, profesor de química.

ORGANIZA: MOVIMIENTO CULTURAL CRISTIANO

Precio del curso completo con alojamiento y comida 30 euros.

Asistencia a ponencias sueltas debe comunicarse. Se cobrará una colaboración de 8 euros.

Lugar: Locales de Cáritas en calle Ronda de Segovia, 1 MADRID

Inscripción aquí

EL DERECHO A NO TENER QUE EMIGRAR… IMPLICA LUCHAR CONTRA LAS CAUSAS DE LAS MIGRACIONES FORZOSAS

COMUNICADO CON MOTIVO DE LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y REFUGIADO

EL DERECHO A NO TENER QUE EMIGRAR… IMPLICA LUCHAR CONTRA LAS CAUSAS DE LAS MIGRACIONES FORZOSAS

«La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra.» 

«Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños.»  (Leon XIV)

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Justicia para los pueblos empobrecidos

El principio rector del derecho a no emigrar impone la obligación ética y política de garantizar condiciones de vida dignas en los países de origen. No podemos defender este derecho a no emigrar sin un compromiso permanente de restitución y de lucha contra las causas de las injusticias que provocan estas migraciones forzosas.

“No podemos defender este derecho a no emigrar sin un compromiso permanente de restitución y de lucha contra las causas de las injusticias que provocan estas migraciones forzosas”

La estructura económica capitalista nacional y transnacional actual tiene una conexión directa con el sistema colonial y neocolonial de los últimos 300 años. El estado de bienestar europeo y, por tanto, el español, no hubiera sido posible sin esta estructura y dinamismo colonial imperialista subyacente y deliberadamente ocultado ante la opinión pública. Fruto de este expolio sistemático, que no ha cesado, son la miseria, la deuda eterna, las autocracias y las dictaduras, la violencia, las guerras, la devastación ecológica, la corrupción endémica de los gobiernos y la persecución.  Las zonas del mundo que durante décadas han contribuido al bienestar económico del Norte son hoy las que más población expulsan hacia ese mismo Norte.

Somos muy conscientes, además, por los vínculos de lucha y comunión que nos unen a estos pueblos, que la migración forzada tiene como consecuencia una debilitación de las naciones de origen, habitualmente ricas en recursos materiales y demografía. En algunas de ellas se ha cronificado un régimen perverso que sigue siendo el caldo de cultivo de multitud de negocios que esquilman aún más a los sectores más débiles de sus sociedades.

Es por ello que no podemos dejar de reivindicar el derecho de las personas a mantener su dignidad no siendo expulsadas de sus países y, por tanto, su derecho a no emigrar.

A los migrantes empobrecidos se les expolia en origen… pero también en el trayecto y en el destino.

En el trayecto, las redes de trata, de prostitución, de trabajo agrícola esclavo y de traficantes mafiosos hacen negocio con la necesidad de migrar y causan las peores desgracias imaginables. La mayoría de las veces, quienes trafican con drogas y con armas, también trafican con seres humanos. La expulsión de personas de sus tierras se ha convertido en un verdadero tráfico de personas y en el baluarte de la economía criminal.

En el destino, una parte significativa del dinamismo demográfico, laboral y del crecimiento económico actual en España y en Europa está vinculada al aumento de la población inmigrante. Y no es ninguna casualidad que tienen lugar en condiciones laborales y de vida totalmente precarizadas: temporalidad, bajos salarios, tiempo parcial involuntario, infraviviendas de realquiler, … y, no en pequeña medida, en la economía informal. Con ello no sólo nos enriquecen, sino que además sus remesas constituyen la principal fuente de riqueza que tienen sus familias en los países de origen.

Y para colmo, se les instrumentaliza como carne de cañón para la “guerra” geopolítica de los poderosos.

Lo estamos viendo en nuestra frontera Sur, en Ceuta, de forma muy salvaje. El régimen marroquí ha venido impulsando a miles de jóvenes e inmigrantes empobrecidos marroquíes contra el perímetro fronterizo de Ceuta, consolidando un ejercicio de presión política violenta de dimensiones inéditas. Es una hipocresía hablar de una sorpresa estratégica; la instrumentalización de la población empobrecida como ariete geopolítico constituye una práctica documentada desde hace décadas, derivando de manera sistemática en un conflicto directo con la población española de consecuencias imprevisibles.

Además de ser utilizados por este sistema económico capitalista, a los inmigrantes en los países de destino, tanto en situación legal como ilegal, también se les utiliza políticamente y se les induce a estar enfrentados a la población que comparte con ellos su situación de pobreza y exclusión. La estrategia de dividir y enfrentar a los pobres contra los pobres tampoco es nueva, y en la actualidad forma parte de la polarización política que sirve para mantenernos en el miedo, la exclusión y la sumisión a los intereses de los más poderosos.

Los menores emigrantes, en situación de especial vulnerabilidad.

La Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado de la Iglesia este año se dedica a este colectivo bajo el lema: “Incluso uno sólo de estos pequeños”.

Nos hacemos eco, en este comunicado, de la situación que aquí se denuncia. Los menores son los más vulnerables dentro de los flujos migratorios mundiales. Como en el caso de los adultos, ellos son también rostros concretos, historias únicas, que apelan a nuestra conciencia. El sufrimiento, que tiene su origen en la miseria que les fuerza a migrar, se mantiene en el desplazamiento: hay niños muy pequeños que han perdido a sus padres, hermanos, hermanas y amigos, y que son testigos de una violencia indescriptible. Otros, separados durante largos períodos de sus familiares, intentan reunirse con ellos, viviendo entre tanto, la angustia de la distancia. Hay también menores que afrontan el viaje junto a sus padres, pero expuestos a condiciones extremas y traumáticas. Y no podemos olvidar la trágica situación de quienes son separados de sus padres a causa de la repatriación.

A este panorama, ya de por sí dramático, se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto.

Una vez más, se reafirma la necesidad de intervenir en los países de origen para eliminar las posibles causas que les expulsan de sus países

Una vez más, se reafirma la necesidad de intervenir en los países de origen para eliminar las posibles causas que les expulsan de sus países. Pero no cabe duda de que además debe ofrecerse protección, acogida y promoción en los países de tránsito y de llegada.

 Afirmamos el derecho a no emigrar y la obligación de restitución y lucha contra las causas de las migraciones

  1. Es necesario un marco jurídico y moral internacional que impida y penalice el expolio al Sur global empobrecido. Entre tanto, el deber de justicia exige restitución y solidaridad. Europa y España tenemos ese deber de justicia y de restitución, que incluye la acogida y la protección de las víctimas.
  2. La Unión Europea debe articular una política exterior con Iberoamérica, África y los pueblos empobrecidos con los que se relaciona, basada en la cooperación equitativa y la solidaridad real, al tiempo que presionar política y moralmente para que los regímenes autocráticos y corruptos de estos continentes erradiquen las estructuras de opresión sobre sus propios ciudadanos.
  3. Es imperativo desmantelar cualquier uso de colectivos vulnerables o empobrecidos como fuerza de choque o presión fronteriza, dado que la violencia inducida únicamente escala la tensión y profundiza las brechas sociales existentes.
  4. El deber de acogida y protección no puede ser puro asistencialismo denigrante de la dignidad de la persona y por eso exige la posibilidad de una educación integradora y una promoción del protagonismo político desde la solidaridad y el bien común.

Siempre hemos afirmado el “derecho a emigrar” como un deber moral de restitución que incluye la acogida de los países enriquecidos hacia los habitantes de los países empobrecidos que son expulsados de sus países por el hambre, la miseria, las guerras o la violencia, las persecuciones políticas o religiosas, los desastres naturales o la esquilmación y el saqueo de sus tierras… pero, antes incluso que el derecho a emigrar hay que afirmar el derecho a NO emigrar, es decir, a tener las condiciones para permanecer en la propia tierra, vivir en su patria y desarrollar libremente su proyecto de vida en ella. La migración por necesidad es una migración forzada y, por tanto, atenta contra la dignidad y la libertad de la persona.

Defendemos que la dignidad inalienable de toda persona exige la necesidad de promover personal e institucionalmente todas las condiciones que la hagan posible y la obligación de combatir aquellas que la nieguen. Los inmigrantes son personas.

 

MOVIMIENTO CULTURAL CRISTIANO

BP se une al banquete petrolero venezolano

BP se une a las comercializadoras de petróleo y las materias primas: Vitol, Trafigura…

BP Plc se convirtió en la última empresa extranjera en comenzar a comercializar petróleo venezolano desde que EE.UU. destituyó al expresidente Nicolás Maduro, siguiendo los pasos de Trafigura Group y Vitol Group.

El petrolero Monte Lema terminó de cargar fuelóleo para BP a finales de agosto, según un documento al que tuvo acceso Bloomberg News. El buque, que transporta 400.000 barriles de petroleo pesado, señala Houston como su destino final preliminar. El combustible fue suministrado por la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).

El regreso de BP al comercio de petróleo venezolano se produce después de que la empresa, junto con sus socios, obtuviera una licencia para desarrollar y explotar la segunda fase del yacimiento de gas de Loran, un yacimiento marítimo en el Caribe. Se trata de uno de los primeros proyectos asignados por el gobierno venezolano a una empresa privada tras la destitución de Maduro en enero y la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos diseñada para atraer a empresas privadas.

El envío sitúa a BP entre un selecto grupo de empresas con acceso directo al petróleo venezolano vendido por PDVSA o por productores independientes, un privilegio concedido inicialmente a Trafigura y Vitol. Phillips 66, Novum Energy Trading Corp., George E. Warren LLC, BGN y Reliance Industries Ltd. han estado comprando petróleo sin recurrir a intermediarios.

Aumento de la producción petrolera:

Según cifras oficiales, la producción petrolera venezolana aumentó un 29,8% desde los 924.000 bpd de enero hasta los 1,2 millones de julio.

El mismo enero, el Parlamento venezolano, controlado por el chavismo, aprobó una reforma de la ley de hidrocarburos para incentivar la inversión extranjera, lo que analistas interpretaron como el desmantelamiento del legado de Hugo Chávez (1999-2013).

El mandatario estadounidense, Donald Trump, dijo recientemente que a Venezuela le «está yendo mejor que nunca con el petróleo» y que su país está obteniendo una buena parte del crudo, «como debe ser».

Nota: Las comercializadoras de materias primas han utilizado todos los mecanismos (legales e ilegales) para ganar dinero con los recursos de los pobres, en medio de guerras y bloqueos financieros y comerciales. Sirven a quien les paga sin mirar carnets ni ideologías…a lo largo del siglo XX y lo que va de siglo XXI.

 

 

GAZA: Entrevista al Padre G. Romanelli

«La realidad en esta parte de Tierra Santa, la Franja de Gaza, es terrible. Ni siquiera se puede hablar de una situación posterior a la catástrofe, porque la catástrofe ha desaparecido de los medios, pero aquí sigue presente». Padre Romanelli

 

La soledad abarca todas las edades

La soledad es un problema político y social de primera magnitud y no se resuelve creando ministerios de la soledad o con parches para maquillar este profundo problema. La soledad está relacionada con la ruptura inducida de los vínculos solidarios entre las personas y las generaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte, en su informe ‘From Loneliness to Social Connection: charting a path to healthier societies’ (De la soledad a la conexión social: trazando el camino hacia sociedades más saludables), que el aislamiento social y la soledad —que afectan a una de cada seis personas en el mundo— se han convertido en un problema de salud pública. Aumentan considerablemente las posibilidades de que una persona desarrolle enfermedades cardiovasculares, demencia, depresión, ansiedad o ideaciones suicidas, así como el riesgo de que mueran de forma prematura. De hecho, se relacionan con cerca de 900.000 muertes al año.

La soledad nunca es deseada, salvo determinados momentos de «retiro» y aislamiento que buscan determinados objetivos. Es decir, las personas somos seres sociales por naturaleza, podemos vivir solos en un piso o en una casa, pero necesitamos mantener fuertes vínculos comunitarios con vecinos, grupos sociales, familiares…

En España, este fenómeno afecta aproximadamente al 13% de la población de forma continuada. De ahí que, apuntan los expertos, sea necesario que se considere como un «problema social». Especialmente porque los colectivos de riesgo son los más vulnerables —personas mayores de 65 años y/o discapacitadas— así como los adolescentes —de entre 16 y 24 años—. Tradicionalmente, la soledad no deseada se ha asociado fundamentalmente a la vejez. Pero en la actualidad abarca a un espectro de edades mucho más amplio.

Colectivos con mayor incidencia

A los más jóvenes les afecta por la dificultad que han desarrollado para crear vínculos profundos. Pueden tener muchos contactos a lo largo de un día, más ahora con las redes sociales, y sin embargo sentirse solos. «Sus relaciones no les satisfacen». Y en esta situación se encuentra un 25% de los adolescentes.

En el caso de los más mayores hay una pérdida real, tanto de las relaciones que tenían como de los espacios en los que se daban sus interacciones sociales —entre ellos, los relacionados con su vida laboral—, a medida que se adentran en la ancianidad. «La jubilación es para muchos un factor de aislamiento», indica el experto. La cifra de las personas que se sienten solas entre los mayores de 65 años ronda el 20%, aunque sube un 5% más si nos centramos en el intervalo de entre 75 y 85 años.

El tercer grupo de riesgo, al que le afecta sobremanera, es el de las personas que tienen algún tipo de discapacidad o enfermedad mental. El nivel de incidencia alcanza el 50%. Estas personas se ven más «aisladas» y sus relaciones están «más limitadas».

¿Cómo impacta la soledad en la salud mental?

Existe evidencia contundente que vincula el aislamiento social y la soledad con un deterioro cognitivo acelerado, aumentando en un 50% el riesgo de desarrollo de demencia en adultos mayores (Donovan y Blazer, 2020; Office of the U.S. Surgeon General, 2023). También se ha encontrado que las personas solas obtienen puntuaciones más bajas en las pruebas de funciones ejecutivas en comparación a personas no solitarias (Donovan y Blazer, 2020).

El sentimiento de soledad predice un mayor riesgo de desarrollo de depresión y ansiedad y puede agravar estas condiciones en el tiempo. Estos resultados son consistentes en grupos de adultos mayores, adultos, adolescentes y niños (Luo et al., 2024; Office of the U.S. Surgeon General, 2023). A su vez, la evidencia ha demostrado vínculos significativos entre la falta de conexión social y la muerte por suicidio, también que la soledad y el bajo apoyo social se asocian con un mayor riesgo de autolesiones (Office of the U.S. Surgeon General, 2023).

Al menos cien muertos en una mina de oro en la R. Centroafricana

Un masivo deslizamiento de tierra en una explotación minera de oro artesanal provocó la muerte de al menos 100 personas. El accidente ocurrió en la localidad de Zamboye (región de Abba, prefectura de Nana-Mambéré), en el oeste de la República Centroafricana y cerca de la frontera con Camerún.

Decenas de hombres, estaban trabajando en la mina, donde la actividad se realiza de forma ilegal, cuando una gran ladera de tierra de forma repentina se vino abajo, sepultando en cuestión de segundos a los mineros ante el pánico de los testigos.

El yacimiento operaba al margen de las normativas de seguridad como ocurre en la mayoría de las minas artesanales. Las autoridades locales señalaron que el desastre era «previsible» debido a que los trabajadores excavaban pozos profundos sin las garantías ni la infraestructura adecuada, asumiendo riesgos extremos ante la falta de alternativas económicas.

Este deslizamiento de tierra se produjo en medio de un auge aurífero en la región, que atrae a un número creciente de jóvenes. La prefectura de Abba, donde ha ocurrido el desastre, pertenece a la parte occidental de la RCA, rica en yacimientos de oro.

Las labores de socorro se han visto gravemente limitadas por la escasez de recursos y maquinaria en la zona, siendo los propios mineros artesanales y vecinos quienes intentan rescatar a los atrapados bajo la tierra. Los heridos han sido trasladados a la ciudad de Bouar.

El suceso se enmarca en un auge de la minería de oro en la región, la cual atrae a miles de jóvenes en busca de subsistencia para salir de la absoluta misera. La zona es rica en recursos minerales, donde conviven la minería artesanal e informal con concesiones a cooperativas o alianzas con empresas para minería semimecanizada e industrial.

De acuerdo con el código minero, el Gobierno otorga permisos de explotación a cooperativas mineras. Estas minas operan mediante métodos artesanales y, en algunos casos, se asocian con empresas chinas para la minería semimecanizada o industrial.

Que hablemos de minería artesanal e ilegal no significa que no participe y se incorpore al comercio internacional del oro. Se incorpora por intermediarios al saqueo que se produce en países como en la R. Centroafricana. Esto ocurre por desgracia en muchos países del mundo.

El destino final de estos minerales de sangre son también la nueva economía verde (coches eléctricos, electrónica, donde se usa el oro como conductor eléctrico); además de la cultura del lujo que se extiende entre las minorías más enriquecidas del planeta.

En memoria de Jean Ziegler, ciencia y conciencia

Dr. Agustín Ortega Cabrera, profesor e investigador universitario

Alrededor de científicos con nombres como A. Einstein u otros de las ciencias sociales, como el jesuita mártir I. Martín-Baró de la UCA (El Salvador) y originario de España, se ha hablado de una ciencia con conciencia. Intelectuales y profesores universitarios como el caso que nos ocupa, el suizo Jean Ziegler recientemente fallecido, que han unido inseparablemente su trabajo de docencia e investigación universitaria con una conciencia y compromiso moral, social o civil.

Estos científicos con sus luces y sombras, con sus aciertos y fallos como todo ser humano, han tratado de conectar la cultura y sus publicaciones u obras con la responsabilidad por el bien común más universal, por la justicia con los pobres de la tierra y las víctimas de la historia. Ziegler, católico y sociólogo que ejerció como profesor en universidades como la de Ginebra o La Sorbona (París), se movió en esta corriente tan significativa de ciencia social y filosofía crítica, que pretende analizar las patologías y sufrimientos e injusticias sociales; con ese sentido de solidaridad que promueve la vida y la dignidad de la persona, la justicia internacional y los derechos humanos. Tal como ejerció Ziegler en sus responsabilidades en la ONU-Naciones Unidas, especialmente, para el derecho a la alimentación.

En la línea de otros autores y testimonios de este campo de lo social, como  el brasileño Josué de Castro y el dominico Louis Joseph Lebret (intimo colaborador de San Pablo VI) junto la misma Doctrina Social de la Iglesia, (DSI), Ziegler nos presenta un desarrollo humano solidario e integral. Una acción-formación social y ética que va a las causas estructurales de las desigualdades e injusticias mundiales en forma de hambre, empobrecimiento y “maldesarrollo”. Esas estructuras de pecado y mecanismos perversos como los sistemas del comercio internacional, de las finanzas (financiero-bancario) y organismos internacionales: que cada vez más enriquecen a unos pocos potentados a costa del empobrecimiento, miseria y exclusión de la mayoría humanidad.

Así es, el mal y pecado personal, toda esta codicia egoísta e idolatrías de la riqueza-ser rico junto al falso dios del poder o tener, se retroalimentan con este pecado estructural, como es la especulación financiera, por medio de la bolsa con sus acciones u otras técnicas bursátiles, y la usura bancaria con sus créditos e intereses abusivos (injustos). Se trata pues de transformar las causas personales y estructurales del empobrecimiento, generados por esta falsa libertad individualista del mercado como ídolo, sin control ético-político, por la especulación de los bienes o recursos como son los alimentos o esta usura que provoca las deudas, como son las de las familias o externas que sufren los pueblos del Sur.

Por todo ello, como afirmaba Ziegler, el hambre y el empobrecimiento no es un problema técnico, sabiendo en este sentido que tenemos bienes de sobras para el desarrollo integral de toda la humanidad, sino de voluntad política, por tanto, son un autentico genocidio planificado. Esto es, los miles y miles de personas, especialmente niños, que se mueren al día de hambre, millones y millones al año: son asesinados por esta ideología neoliberal y su sistema capitalista global real e imperante. Como analiza Ziegler en sus estudios y libros, esta geopolítica del hambre es impuesta por los verdaderos nuevos amos del mundo, las grandes empresas multinacionales, como son las transnacionales de los alimentos, y corporaciones financieras-bancarias, la banca internacional que dominan a las naciones/estados.

De forma similar, el papa Francisco junto con ahora León XIV afirman que “esta economía mata”. Este sistema de raíz es injusto e inmoral ya que domina la inequidad, es un verdadero terrorismo económico que impone: el fetichismo (idolatría) del dinero, la cultura del descarte, donde solo sobreviven los eficaces o triunfadores; esa “ideología del éxito” de la que habla H. Saña, y la globalización de la indiferencia, con nuestra pasividad y complicidad ante todo este holocausto del hambre, del empobrecimiento y maldesarrollo

Todo ello, subrayamos, lo enseña la DSI con los Papas y el mismo Ziegler que le dan la prioridad al principio del destino universal de los bienes, al trabajo decente con un salario justo y a un sistema fiscal con equidad que están antes que la propiedad, que el capital y dicha falsa libertad del mercado. Y es que, en esta dirección, las economías y los mercados han de ser controlados por las naciones, por el estado social de derecho-s, por la sociedad civil, los movimientos populares u otras organizaciones sociales, para que sirvan a este desarrollo humano integral.

Por último y para concluir, frente a la geopolítica de la desesperanza, como nos muestra la historia y la fe con esta DSI, Ziegler nos llama a seguir buscando ese otro mundo posible y necesario. La mundialización de la fraternidad solidaria, de la paz, la justicia y la ecología integral frente a la globalización neoliberal del capital, de la guerra y la destrucción ecológica. Esa civilización del amor con el bien común de toda la humanidad y la espiritualidad de la esperanza, que se abre a la belleza de la eternidad donde esperemos que esté ya, con el Dios de la Vida, el hermano Jean.

¿Quién roba a Gambia su riqueza pesquera?

licencia https://www.flickr.com/photos/oriol_llado/1171026754/

La pesca es una de las principales fuentes de sustento para los menos de tres millones de habitantes que tiene Gambia, pero grandes empresas pesqueras están robando sus riquezas.

Los jóvenes tienen que emigrar ante el robo en la principal actividad productiva del país.

En los últimos años, la competencia extranjera por los recursos de estas aguas ha crecido notablemente y su sobreexplotación amenaza con colapsar el ecosistema y la economía. Según datos de la FAO, el 50% de las poblaciones de peces en la región están sobreexplotadas. La biomasa de especies clave como la sardinella o el bonga ha caído a niveles críticos (entre el 5% y el 10% de sus niveles históricos).

Invasión de la pesca artesanal: Aunque la ley reserva las primeras 9 millas náuticas para los pescadores artesanales locales, los grandes pesqueros industriales extranjeros incurren en pesca ilegal metiéndose en esta franja cerca de la orilla. Pero, ¿cómo actúan estos «piratas de la pesca»? Fundamentalmente mediante el uso de banderas de conveniencia. Hemos de destacar un informe de la organización Oceana sobre cómo buques con propietarios europeos (algunos españoles) cambian reiteradamente de nombre y bandera (utilizando pabellones de Camerún, Guinea-Bisáu o Gambia) para eludir regulaciones. Se calcula que la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada genera pérdidas de 2.300 millones de dólares al año en el conjunto de África Occidental.

¿Hacia dónde va destinado tanto pescado?

Investigaciones como las de The Outlaw Ocean Project (Ian Urbina) y medios independientes documentan el impacto de las fábricas chinas de harina de pescado (como Golden Lead en Gunjur). Estas plantas procesan toneladas de pescado fresco local (principalmente sardinela y bonga) para fabricar piensos para acuicultura y ganadería exportados a Asia y Europa. Una sola planta ha llegado a acaparar hasta un 40% de las capturas anuales del país, reduciendo la oferta para consumo humano y contaminando zonas protegidas locales como la reserva de Bolong Fenyo.

    Hoy en día Gambia depende de las remesas de los migrantes, que sin trabajo en sectores como la pesca han tenido que huir del país.

Impacto social y migratorio: El sector pesquero genera todavía más de 300.000 empleos en Gambia (12% de su PIB). La falta de capturas encarece los alimentos, arruina los comercios locales e impulsa a los jóvenes a arriesgar sus vidas en cayucos para migrar hacia las Islas Canarias. Hoy en día paises empobrecidos como Gambia viven de las remesas de sus migrantes en Europa… El problema no se limita a Gambia; afecta a toda la franja del África subsahariana occidental. La harina de pescado representa la fuente de proteína animal más accesible para millones de habitantes. Al desviarse hacia la alimentación industrial de consumo externo, los precios en los mercados locales se encarecen, desatando problemas de desnutrición regional.

La destrucción del sector pesquero debido a la pesca ilegal y la sobreexplotación destruye los medios de vida de las comunidades costeras. Esto empuja a miles de jóvenes a migrar (principalmente por la ruta hacia Canarias), convirtiéndose posteriormente en la diáspora que envía las remesas para sostener a sus familias.

Acuerdos de pesca y vacíos normativos de la Unión Europea.

Aunque la UE cuenta con Acuerdos de Asociación de Pesca Sostenible (SFPA), organizaciones como el Overseas Development Institute (ODI) e informes de Amnistía Internacional apuntan a que los mecanismos de trazabilidad e inspección son insuficientes. La práctica de rebanderizar buques permite a empresas con matriz en países europeos u occidentales operan bajo vacíos legales sin someterse a las auditorías medioambientales habituales (pesca con redes prohibidas).

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