31º aniversario del asesinato de Iqbal Masih
16 de abril 2026
Día Internacional contra la Esclavitud Infantil
HOY SEGUIMOS TENIENDO MOTIVOS PARA LUCHAR CONTRA LA ESCLAVITUD DE LOS NIÑOS…
El capitalismo se ha desnudado y ahora nos aparece sin la piel de cordero. Ha aparecido un sexto continente de explotación infantil: el mundo digital y virtual. Y han pasado a primer plano unas formas de explotación y esclavitud que no nos son ajenas. Hablamos de la esclavitud sexual.
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Hemos entrado ya en el segundo cuarto del siglo XXI. El capitalismo está sumido en un proceso de aceleración científico tecnológico sin precedentes: robotización, inteligencia artificial, cibernética, biotecnología,… Se abren paso nuevas vías de acumulación de capital y de dominación, y las élites ligadas a las grandes potencias luchan encarnizadamente, en el tablero geopolítico mundial, por definir sus áreas de influencia. Los avances tecnológicos nos hacen pensar en un progreso impensable e inimaginable hasta la fecha. Pero también en desigualdades, formas de explotación y dominación igualmente inimaginables. La explotación y la esclavitud de la infancia sigue siendo, desgraciadamente, la cara más aberrante y salvaje de este salto de época.
Se han abierto nuevos frentes de explotación y esclavitud infantil que coexisten con las formas tradicionales que hemos venido denunciando.
¿Han desaparecido los niños esclavos que denuncia la Organización Internacional del Trabajo?
Sigue habiendo esclavitud infantil en el sector de la agroalimentación. El 60% de la explotación laboral infantil se sitúa en este sector. Los niños del cacao, por ejemplo, siguen sosteniendo a las grandes multinacionales del chocolate en países como Costa de Marfil.
Sigue habiendo esclavitud infantil en la producción industrial y en el sector servicios tradicional. La economía informal alberga aún, en talleres clandestinos, a millones de niños explotados en las industrias de la perfumería, la ropa y el calzado, las alfombras, las fábricas de ladrillos, las de juguetes y abalorios, o en el servicio doméstico. Los informes de los organismos internacionales como la OIT, al referirse con gran hipocresía y evidente mentira a los “niños trabajadores” (que son niños esclavos) hablan, sobre todo de estos sectores, donde hay cerca de 140 millones de niños en situación de explotación laboral. Los objetivos de esa famosa Agenda 2030 de la ONU en relación a este tema, no pueden estar más olvidados. Lo mismo que la propia Agenda.
El capitalismo se ha quitado la piel de cordero
El comienzo de una nueva carrera armamentística no era mera propaganda. El poder enmascarado en la piel de cordero, en el espejismo del “progreso” para todos, se ha quitado la máscara. La violencia ha penetrado en todos los terrenos de nuestra vida. Pero nos negamos a banalizar el mal. En este 16 de abril, Día internacional contra la Esclavitud Infantil, queremos señalar con toda claridad tres campos de explotación infantil que ha potenciado de forma criminal este nuevo capitalismo digital y sus dinámicas geopolíticas:
- El primero: la esclavitud de los niños que trabajan en la extracción de los minerales. El extraccionismo constituye la base material de una economía que, con total descaro, se hace llamar “verde y sostenible”. La situación es especialmente sangrante en el Congo, dónde se denuncian más de 40. 000 niños trabajando en la extracción del coltán.
- El segundo: la guerra y la violencia. Los niños están siendo las principales víctimas de las guerras y los conflictos armados (no sólo guerras) que están fracturando el planeta en este momento (más de 50). No sólo son víctimas los 300.000 niños soldados, reclutados forzosamente como soldados en Colombia, Sudán, Nigeria, Rep. D. del Congo… sino todos los que han sido asesinados o privados, por la violencia armada, de la familia, la protección, la educación y la salud. Queremos recordar que hay más de 400 millones de niños huérfanos en el mundo y que, en la mayoría de los casos, lo son por la violencia y la guerra.
- Y en tercer lugar, la aparición de un sexto continente de explotación infantil: el continente digital, el de las redes sociales, el de las “pantallas”, en dónde han pasado a primer plano las denuncias de los abusos sexuales más aberrantes contra los niños y los jóvenes.
El sexto continente de esclavitud infantil: el mundo digital y virtual
El principal organismo que registra y opera contra la explotación sexual online (CyberTipline) con sede en EEUU, recibió en 2024 unos 20 millones de denuncias relacionadas con material de abusos sexuales a menores. Los reportes incluían 63 millones de archivos. La base de datos de Interpol registra cerca de cinco millones de archivos y más de 42.000 víctimas identificadas. La IA generativa ha provocado un aumento muy significativo de estas denuncias en el 2026.
Aproximadamente el 30% de todo el contenido de internet es pornográfico. Sólo los usuarios de la IA de la red X, generaron tres millones de imágenes sexualizadas de menores, creadas a un ritmo de una cada 41 segundos.
En estas denuncias se habla de abusos de niños concretos, de carne y hueso. Pero tanto la producción como el consumo de imágenes sexualizadas o de pornografía, aún el realizado por los propios niños y jóvenes, constituye una amenaza sin precedentes a la dignidad de los menores.
Estamos ante un nuevo monstruo. Y una vez más, con la forma de esclavitud más eficaz, la de tratar de convertir al esclavo en un agresor de otros, la de hacer a la víctima, victimario. La esclavitud sexual de los niños se enmascara y se acrecienta con la digitalización, la IA y la realidad virtual. Abre caminos a nuevos abusadores de todas las edades y abre puertas a consecuencias psicológicas muchas veces irreparables.
Seguimos teniendo motivos para reivindicar el 16 de abril como Día Internacional contra la Esclavitud Infantil
Todos los 16 de abril se rinde homenaje a Iqbal Masih, aquel niño pakistaní que por exigir la libertad de otros niños esclavos como él, fue asesinado a la edad de 12 años. Este día no es sólo un recordatorio de su tenacidad y valentía o de su lucha, sino una denuncia directa a un sistema global donde el mercado pone precio a la vida humana, donde se opera una auténtica guerra contra la infancia.
Hoy seguimos teniendo motivos para reivindicar el 16 de abril como Día Internacional contra la Esclavitud Infantil, porque siguen existiendo más de 400 millones niños esclavos repartidos por todos los campos de la economía: en las minas, en los prostíbulos, en las guerras, en la industria, en los campos, en el mercado de órganos, en internet… y porque la protección y defensa real de la infancia sigue siendo objetivo de segundo orden. En España, por ejemplo, tenemos aún un índice de pobreza infantil cronificada alarmante, de un 30%.
La esclavitud infantil nos habla de una economía criminal, organizada para el crimen y para todo tipo de abusos y violaciones de la dignidad de la infancia. Esta economía, que es la nuestra, se ha otorgado el poder de comprar o vender niños, de esclavizarlos para satisfacer los intereses de los poderosos y satisfacer la demanda de evasiones de todos nosotros. Una sociedad cada vez más materialista y nihilista convierte siempre a los demás, también a los niños, en mercancías.
No aceptemos que sean llamados “niños trabajadores”; no aceptemos la falsedad de las cifras y el diagnóstico que nos ofrecen, como si sólo fueran un daño colateral que hay que admitir pagar para nuestro bienestar. No aceptemos que jueguen con los plazos para la erradicación de este drama de la Esclavitud Infantil.
Luchemos por estos niños y niñas, pero no sólo reivindicando el 16 de abril como Día Internacional contra la Esclavitud Infantil sino exigiendolo todos los días. Debemos impedir que nuestra indiferencia y nuestra complicidad los convierta en niños esclavos. No olvidemos que ellos, los niños, son nuestros hijos, los hijos de nuestra generación. ¡Ni un sólo niño esclavo, ya!
